Artículo: El sexo me aburrió

De AsexualpediA
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Por Virginia Mayer para Kienyke 14-08-2012

El 30 de junio se celebró en Bogotá el día del orgullo gay con una marcha en la que llamó la atención una pancarta que decía: ‘LOBA ASEXUAL’, que cargaba una mujer vestida de camiseta con el siguiente letrero: ASEXY LATIN LOVER. Era Johanna Villamil, la colombiana que está a la cabeza de la comunidad asexual de habla hispana.

En la marcha del año pasado, Johanna se sintió atacada por las otras personas que festejaban el orgullo gay, quienes asumieron que al declararse asexual, Johanna estaba en contra del sexo. No es el caso.

Johanna tiene 26 años y perdió la virginidad a los 16 años con un novio. Cuando era adolescente tenía relaciones sexuales, pero mientras que a un adolescente lo mejor que le puede pasar es tener sexo, a Johanna no le interesaba y cuando lo hacía se sentía incómoda. Tuvo otro par de relaciones y su frecuencia sexual siempre era muy baja. El sexo no la hacía sentir lo suficientemente segura, no era lo que necesitaba. Cuando tenía relaciones sexuales se ponía a pensar que algo andaba mal, y se preguntaba qué le aseguraba a ella (en su relación) tener sexo con el novio.

Se calcula que el 1 por ciento de la población es asexual.

Se dio cuenta de que tener sexo no volvía más fuerte su relación, y entendió que esas tendencias y creencias de la sociedad no tenían sentido alguno para ella. Mientras tenía sexo cuestionaba todo, a pesar de entender que el sexo se trata de los sentidos y las emociones, y por lo tanto no se debería pensar cuando se lo practica. No podía relajarse. A sus veintidós años concebía el sexo como una necesidad, como comer. La gente tiene hambre y come, y Johanna se dio cuenta de que estaba comiendo a pesar de no tener hambre. Sencillamente no sentía hambre.

Visitó a un médico y a un psicólogo para que le explicaran qué pasa con el cerebro cuando se tiene sexo. El médico le hizo exámenes y determinó que su libido estaba en perfectas condiciones y, por ser Johanna tan joven, quiso tratar de “curarla”. Al mismo tiempo, mientras estudiaba Arte en la universidad, leyó un texto del artista Andy Warhol, de quien siempre se creyó que era asexual, titulado Mi filosofía de A a B y de B a A. Se dio cuenta de que no estaba sola, que había otra gente que sentía y pensaba como ella. Descubrió que no estaba enferma.

Algunas figuras públicas de quienes se cree que fueron asexuales son: Karl Lagerfeld, diseñador de moda; J. M. Barrie, autor de Peter Pan; Jorge Luis Borges, autor; Emily Brontë, autora; Immanuel Kant, filósofo; e Isaac Newton, físico.

Durante la marcha LGBTI, varias mujeres acompañaron a Johanna Villamil.

Johanna comenzó a investigar en internet y mientras estaba viviendo en Madrid encontró un foro de gente asexual y decidió convocar una reunión a la que asistieron siete personas. Advirtió que mucha gente se hacía sus mismas preguntas y desde entonces se ha convertido en la cabeza de la comunidad asexual de habla hispana.

La última vez que Johanna tuvo sexo fue hace casi un año, y antes de eso, hace otros dos años. Una de las cosas que no le agradan sobre las relaciones genitales comunes es la carga del rol de género sobre el cuerpo y las expectativas que se crean con respecto al otro. Ve al sexo como una relación de poder donde una persona siempre predomina sobre la otra. No le interesa lo que cada quién lleve en los pantalones, sino compartir energía, algo que va desde la punta del pelo hasta el dedo del pie.

Cuando ha tenido relaciones con personas que no son asexuales, se ha visto obligada a negociar, y en algún caso estuvieron de acuerdo en tener sexo una vez al mes. Nunca se ha cruzado con alguien a quien no le sirva su sexualidad. También se le mediría a una relación abierta en que su pareja tiene sexo por su lado, porque a veces es imposible negociar con una persona cuya frecuencia sexual es muy alta. Es importante definir qué es sexo para cada uno. Para algunas personas el sexo va ligado con amor, para otras es una necesidad ligada al placer.

Una persona asexual tiene las mismas necesidades emocionales que cualquier otra, y es importante entender que una relación en la que no hay sexo también puede ser importante, siempre y cuando haya comunicación, respeto e intimidad. Tener sexo no es la única manera de generar intimidad con alguien, pues la intimidad puede crearse en cualquier actividad que genere placer y satisfacción con el otro. El placer no solo es físico.


Poco a poco, la minoría asexual ha sido entendida y reconocida.

A pesar de que por Asexual la gente tiende a entender la falta total de relaciones genitales, a veces existe genitalidad en las relaciones entre personas asexuales. Tabmień están los Gris-asexuales y los Demisexuales, estos últimos tienen dos etapas: Inicialmente se sienten atraídos románticamente por alguien, comienzan una relación y cuando han generado un contacto emocional muy fuerte, entonces comienzan a sentir deseos sexuales. También hay asexuales que nunca tienen relaciones sexuales.

Algunos asexuales se masturban, pero es una experiencia sensorial, cuando lo hacen no están pensando en otra persona. Psicológica y medicamente hablando, es completamente normal que alguien tenga baja frecuencia sexual o nula.

Según la escala de Kinsey, solo un 1% de la población es asexual. Hace unos años, se creía que no tener deseo sexual generaba ansiedad y malestar. [Nota: Los asexuales pueden tener deseo sexual, lo que no tienen es atracción sexual].

Cada médico tenía un criterio diferente sobre lo que significa baja frecuencia sexual. Una idea absolutamente subjetiva. No existe una frecuencia normal o anormal, eso depende de cada persona y las necesidades de todas las personas son diferentes. Tener consciencia de esto es lo que ha cambiado las definiciones médicas y psicológicas. Las personas asexuales tienen la capacidad de tener relaciones emocionales fuertes sin la necesidad de sexo, manteniendo así a sus parejas conformes y sin ningún trastorno y a ellos mismos.

El tema de la asexualidad es sencillo de entender si se comprende que existimos todo tipo de personas interesadas en todo tipo de cosas. Y eso es, precisamente, diversidad. Enhorabuena.