As de corazones - autobiografía

De AsexualpediA
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Primero de todo antes de empezar a contar nada, me he animado a escribir por dos personas del foro. Una de ellas me animó a continuar y otra creo que lo que puedo contar aquí puede ayudarle a sentirse mejor y si llegó a tiempo, que no cometa los errores que yo cometí.

No quiero que lo toméis como Diario de una asexual en ningún momento, no pienso copiarla a a ella y dudo que esto que aquí leeréis salga del foro.

Solo quiero que me conozcáis más y que además si aquí esta mi futura pareja, sepa todo de mí sin tenerme que pasar horas contándoselo vía internet o aburriéndole en persona. . .

Montse76

Capítulo 1-Mi llegada al mundo

Todo empezó el 2 de diciembre de 1976, nací en Barcelona en una clínica de San Andrés ya que en Sta. Coloma por aquel entonces no había maternidad. Nací sana sin ningún problema, así que a los pocos días, mi madre y yo nos fuimos a casa. Mi casa es una planta baja, una casita con jardín y huerto. Mi madre es hija única y cuando se casó no quiso dejar a su madre sola, así que vivíamos los 4 juntos en casa de mi abuela.

Crecí jugando con mis padres y mi abuela, ella, siempre fue algo más que una abuela: mi mejor amiga, la que guardaba los secretos, la que compraba lo que otros no hacían.

No éramos ricos, pero no me faltaba de nada. Los tres estaban contentísimos conmigo porque era una niña muy tranquila y lista. Me encantaba que me contaran cuentos, leyeran la enciclopedia, ver dibujos animados, pintar, hacer puzzles, todo muy casero.

Teniendo tanto espacio aunque parezca raro, me gustaba más estar dentro de casa que fuera, siempre tenía miedo de caerme, no me gustaba ensuciarme. Eso si mi imaginación desbordante me trasladaba a cualquier sitio en cuestión de segundos.

Con mi abuela jugábamos a tiendas. Yo siempre vendía, me encantaba, mi otro juego preferido era con animales, teníamos dos perros muy grandes y dos gatos, pero mis padres no me dejaban que me acercara mucho a ellos para que no me llevara algún mordisco, patada, arañazo o cosas por el estilo.

Así que optaron por los peluches y muñecos de goma, no me gustaban las muñecas, no les hacia ni caso, parecían bebes de goma, yo jugaba con mis peluches a papas y a mamas, tenía un San Bernardo que era mi "marido" le ponía una corbata de mi padre y el periódico, otro perrito más pequeño era nuestro hijo. Les hacia la comida, discutía con ellos todo muy surrealista. . . A veces tenía una clase, otras una oficina, pero nunca ningún juguete tenía apariencia humana.

Otros eran animales no "humanizados" jugaba con ellos a veterinarios, el zoo, mis favoritos eran los que a todas las niñas pequeñas les daban asco: arañas, ratones, serpientes eso si de goma, claro.

Era muy feliz y me relacionaba con niños y niñas como yo al ir a comprar, la playa, el parque, pero eran gente de paso cuando entraba por la puerta de mi casa, estaba mi mundo ideal, en el que no existían las personas.

Pero mi felicidad no duró mucho, llegó una edad en la que tuve que ir a la guardería, era el sitio donde los padres que no podían ocuparse de sus hijos, los dejaban allí para que las profesoras se ocuparan de ellos. En mi caso, el único que trabajaba era mi padre, mi madre y mi abuela se podían ocupar de mí, pero me llevaron allí no por el mismo caso que los demás, sino para que conociera gente de mi edad y me acostumbrara a las obligaciones de cara a entrar al colegio, se había acabado el jugar todo el día.

Yo entonces no entendía que significaba eso, aunque me lo dijeron con estas palabras, en mi casa siempre me habían tratado como una persona mayor y eso que en ese instante solo tenía 3 años. Bueno pues me llevaron a ese sitio, al entrar había un patio pequeño, se subían tres escalones y estaba la clase.

Pues no se estaba tan mal, te sentabas en una silla y te hacían dibujar, pintar y cosas por el estilo, era de las que acababa primero y había un momento que ya no sabían ni que "ejercicios ponerme". Recuerdo que cuando me decían que es el dibujo, siempre decía lo más rebuscado, recordando los documentales de animales o la enciclopedia, aún recuerdo a día. de hoy un día. que empecé a hacer muchos círculos de colores sin sentido y me dijeron que es y yo dije:Una salamandra y la profesora lo puso, interiormente me reía, pensando como se creen que esto es algo, son garabatos sin sentido, si me quedaba con el personal, jeje.

Pero durante la estancia en ese sitio, había un momento horrible cada día, el recreo, esos niños y niñas que estaban encerrados en pisos necesitaban correr, saltar, jugar con la pelota, a mi me daban miedo, así que me sentaba a hablar con las maestras y jugar con las hormigas, estaban en unos parterres unas porciones de tierra con plantas, con esas manitas las cogía sin matarlas y me hacían. cosquillas en las manos, cuando volvía a clase las soltaba y así cada día.

No recuerdo tener amigas, eso si un "noviete" un niño que me daba un beso en la mejilla al entrar y salir y me llamaba "moncheta" y yo "judío".

Al descubrir las hormigas en la guardería me hizo pensar que en el jardín de mi casa también habría y allí ya empecé a jugar con caracoles, cochinillas, gusanos nada me daba asco, lo que más me gustaba era enseñarle mis "capturas" a mi padre cuando venia de trabajar y que me dijera que asco, no los entres dentro, entonces los soltaba y me lavaba las manos.

Había crecido un poco, dejando de lado los muñecos para jugar con animales reales, pero pasado de las maestras y mi "noviete" digamos que no era muy sociable, me daban miedo esos locos corriendo y gritando, no era como ellos.

Allí empecé a leer y a escribir, descubriendo lo que ahora se que es la memoria fotográfica, recordar todo lo que ves por imágenes en mi cuaderno de lectura había encima de cada letra o silaba un dibujo y para recordar las letras lo teníamos que recordar.

Así me aprendí cosas como: a de araña, e de elefante, i de iglesia, o de ojo y u de uva o más adelante ma de mano, me de mesa, mi de misa mo de mono, mu de mujer. Ta de taza, te de teja, ti de tiza, to de toro, tu de tubo y un largo etcétera que como podéis ver, a día de hoy aún recuerdo simplemente porque me viene su imagen. Cuando volvía a casa veía la tele, mis padres siempre me ponían programas para mi edad donde pudiera aprender, Barrio Sésamo era mi preferido y con él aprendí a hablar castellano o español ya que en mi casa solo hablábamos catalán.

Después de todo sin contar con el recreo tampoco estaba mal y lo único que había de deberes es ir escribiendo, cosa que mi padre me ayudaba porque encima soy zurda y todos los "rabitos" de las vocales los ponía en dirección contraria. Pero "mi felicidad" duró poco, tenía edad ya para ir al colegio, empezar el parvulario, el colegio estaba enfrente de casa y eso me aliviaba pero allí empezaron mis "problemas sociales" pero eso os lo contaré en el próximo capítulo.


Capítulo 2-Comienza el colegio

Nunca pensé que podía haber un sitio peor que la guardería, pero si existía... Había cumplido los 4 años y me tocaba ir al colegio. En mi casa todo eran alegrías. Mi padre me compro una cartera nueva y mi madre y mi abuela me llevaron a la peluquería para hacerme un "cambio de look". De pequeña llevaba el pelo cortito a lo chico, era muy cómodo para mi madre, pero a mi siempre me había gustado llevar el pelo largo.

Ya empezaba a crecer pero optaron por la media melena, mi madre porque decía que me parecía a Ana del dúo musical infantil Enrique y Ana y mi abuela porque quería que llevara el mismo peinado que la hija de Manolo Escobar su cantante favorito. Vaya dos...

Bueno pues llegó el día de empezar las clases y mi madre me acompaño, solo tenía que cruzar la calle pero no se fiaba de los coches, además todos los demás iban con sus padres y no quería que me sintiera sola. Allí había un montón de niños llorando que no querían pasar la puerta, no fue mi caso, al menos ese día... Todo era grandioso comparado con la guardería: el patio, las clases, hasta el número de alumnos que éramos 33. Me dijeron que me sentara al lado de un niño y que íbamos a hacer manualidades con un punzón. Teníamos que ir agujereando un dibujo hasta que cortáramos la siluetar punzón era un palito de madera con un pincho iba acompañado de una especie de esponja para no maltratar la mesa.

Pues mi compañero de mesa, resultó ser el típico bromista y pesado y no se le ocurrió otra cosa que irme dando pinchazos en la mano con su punzón y a mi como no me dejaba hacer mi trabajo y los pinchacitos no eran agradables, no se me ocurrió otra cosa que clavarle el mío, no se lo que pasó exactamente porque siempre me ha dado mucho asco la sangre y no miré.

Pero él fue llorando a la profesora y se lo llevaron al botiquín a curarlo. Intenté decirle a la profesora que había empezado él, pero no hubo forma, me quedé castigada a la hora del patio sin salir.

¿Castigada para quién? Veía por la ventana como jugaban, aún corrían más que en la guardería y se subían por encima de las papeleras, mojaban con la fuente. Y dentro de la clase había comicios y puzzles, aún no entendí que era eso del castigo, hasta que cuando acabo el horario de mañana, hicieron venir a mis padres, les habían llamado por mi mal comportamiento, por desgracia para la profesora, mi padre ese día estaba en casa...

Me dijo la profesora que esperara en el pasillo. Mi madre dijo que le extrañaba mi comportamiento, que siempre había sido una niña tranquila y nada violenta, hasta que mi padre saltó, dando unos gritos que pude oír hasta el pasillo: -Ella se habrá defendido, ¿no habrá empezado el otro niño? La profesora le contesto:-No se yo no lo he visto porque tenía que vigilarlos a todos, pero ella me intentó decir algo pero no le hice caso.

Mi padre le dijo:-Aquí es su trabajo, tendría que ir una por una por las mesas, mirando que hacen y si necesitan algo. Me parece que más de una vez, vamos a acabar discutiendo... Salieron de clase y nos fuimos para casa, pregunté si estaba castigada y me dijeron que no, aunque la próxima vez no fuera tan bruta.

Llegue a casa y se lo conté a mi abuela y me dijo:-Los niños son muy malos, ten mucho cuidado... Después de jugar un rato y comer, continuaron las clases de tarde, me cambiaron de sitio, ahora me sentaba con una niña muy tímida que a la hora del recreo compartimos juegos, la tierra finita que consistía en meter arena, en las bolsas de chuches, pipas y demás que los otros niños tiraban por el suelo. No se si fue por lo que pasó por la mañana o por la influencia de sentarme a su lado, pero nunca más hable con una profesora, iba al baño acabadas las clases para no pedir permiso, si no entendía algo me callaba, tenía miedo de que la profesora me hubiera cogido manía y fui pasando el tiempo y la. Asignaturas sin pena ni gloria.

En gimnasia era malísima, teníamos que pasar por encima de un banco, como si fuera la cuerda floja del circo y me daba mucho miedo, otras veces, teníamos que saltar por encima, realmente no era lo mío. Los demás se reían de mi, era la cagada de la clase, pero yo aguantaba, prefería eso y una mala nota que caerme o pegarme un golpe. Iba pasando el tiempo y poco a poco aunque no me gustara, acompañaba esos malos días con juguetes o cosas de papelería que me compraban cuando sacaba buenas notas, tener algo de casa allí me ayudaba a sentirme mejor, menos sola.

Pero empezaron a quitarme las cosas, rompérmelas y claro como no se lo decía a nadie, pues era la tonta de la clase, la que lo aguantaba todo. A la hora de jugar igual era la estatua, el bebé, el perro siempre lo último lo que menos importaba en ese juego, si jugábamos por equipos, era la última que me elegían, fue horrible. Pero fueron pasando los años y pasé a 1º de primaria con 6 años, al poco tiempo nació mi hermana y me encantaba hablar de ella en clase. Mis temas eran:animales, dibujos animados y cosas que decía o hacia mi hermana.

Se aburrían y pasaban de mi, continuábamos siendo los mismos pero cada año, me gustaba un niño diferente de clase buscaba a ese príncipe de cuento que me defendiera contra los "malos" pero todo el mundo se enteraba que me gustaba menos él. Eso sí, la típica frase a Montse le gusta y a continuación el nombre del niño sonaba cada vez a modo de cancioncita, entonces el niño en cuestión decía:-Dejadla en paz y yo me ponía roja como un tomate. Pero nunca ninguno me correspondía.

Por otro lado las bromas cada vez eran más grandes, ahora a los niños les gustaba mirar si nos veían las bragas, así que como me tenían harta un día cogí las que tenía por caso y las metí en la cartera, cuando hicimos el primer descanso les dije:-mirad bragas y en casa hay más. Se quedaron de piedra, me continuaron viendo como la tonta, pero yo interiormente me reí.

Otra de las anécdotas de ese tiempo ya más mayor, fue un niño que quería que le enseñara el conejo, referendario a mis partes yo como tenía fama de tonta, era el blanco perfecto. Le conteste ahora no después de clase y me dijo :- ¿Cómo es? y yo conteste:-Blanco con los ojos rojos se llama Benji, está en una jaula en el huerto, después de clase vienes a mi casa, ¡no?

El niño dijo:-Esta niña es idiota, cuando se fue me reí, no sé quién era el idiota, creo que la "tonta" le había ganado por goleada.

Fueron pasando los años y todo fue a peor, a la hora del patio miraba a casa a ver si mi madre subía a tender la ropa, ese rato era el mejor del día. , la veía a ella o a los perros. -Ella me gritaba-Ves a jugar y yo le decía:-No prefiero ver qué haces, al rato la clase entera estaba detrás mío, diciendo:-Hola madre de Montse!!!! Cuando volvía a casa mi madre estaba contenta, cuantos amigos tienes, y yo pensaba si ella supiera...

Los años pasaban y mi hermana entro en el colegio, esos días fueron geniales, me cambiaba de edificio para ir a jugar con ella y sus amigos, estaba prohibido pero yo me escapaba, je, je.

Pero eso no me benefició en nada, ya que los hermanos pequeños de mis compañeros, compartían clase con ella y eso era verlos aún más tiempo cuando iban a recogerlos. Una vez el "famoso niño de lo del conejo" dijo que mi hermana era subnormal y le pegue una bofetada.

Mi hermana nació con dos vueltas de cordón y eso le provoco un pequeño retraso en cuanto a los demás niños, le costaba más entender las cosas, pero podía llevar una vida normal, no era para decir eso de ella.

Normalmente éramos siempre los mismos de un curso a otro pero, los dos últimos cursos fueron los peores, ya con 12 años, entraron dos niños nuevos, uno era muy bajito pero un demonio. Me insultaba, me tiraba los libros al suelo, hasta que un día. no pude más y avisé a mi padre, lo cogió y lo colgó, literalmente en la llave de paso de la fuente del colegio, le dijo:-si quieres que te baje, deja en paz a mi hija y así fue, no me molesto más.

Mis notas en esa época iban cayendo en picado, cada vez peor, pero claro con ese ambiente cualquiera aprendía, tenías que estar atento a la pizarra y tener mil ojos para que no te hicieran cualquier gamberrada. Pero el último año fue el peor, lo pasé tan mal que nunca más quise saber nada de mis compañeros de clase. Entraron dos niñas nuevas, en esa época sobre los 12-13 años ya nos habían hablado de educación sexual contando de dónde veníamos y los cambios físicos que tendríamos al crecer, fue un shock para mí, qué asco, pues una de esas niñas usaba esos términos para insultar y eso no fue lo peor me robó un libro de clase y lo lleno de palabrotas relacionadas con sexo porque sabía que eso me molestaba.

Se lo dije a la profesora cuando lo recuperé pero nunca quien había sido, al final ella confesó y no se metió más conmigo.

Pero lo peor fue el acabar el curso, un niño que me gustaba que había sido novio de la niña más lista de la clase, me empezó a hablar teníamos muchas cosas en común: los dos éramos malísimos en matemáticas, nos gustaban los animales había encontrado a mi príncipe pensaba que sería mi marido, el padre de mis hijos, tonterías de 13 años.

Sabía que había cortado con ella y ahora se interesaba por mí, era tan feliz, pero qué equivocada estaba. El día de final de curso, me dijo si quería bailar con él y como es normal le dije que si, pues se rió y fue a sentarse con todos los niños que se habían metido conmigo, entonces entendí que pasaba, lo habían preparado entre todos, para hacerme la broma final. Ni un buen recuerdo me quedaba de ese colegio, salí llorando y me fui para casa, vinieron compañeras a buscarme, no me había despedido y no sabíamos si nos volveríamos a ver. No quise que entrara nadie, quería borrar todo eso, en mi casa estaba "a salvo" todo había terminado, elegí el instituto donde solo iba una de ellas, me era igual lo que estudiara, cualquier cosa por estar lejos de ellos.

Y así empezó una nueva aventura, el instituto que descubriréis en el próximo capítulo...

Capítulo 3-La aventura del instituto

Estaba muy nerviosa, es la vez que iría más lejos de casa, acostumbrada solo a cruzar la calle y además pedían el DNI para matricularse, así que me lo hice, me dijeron que era bueno saberlo de memoria y ya nunca más lo olvidé.

Allí iba yo sola, tenía unos 20 minutos desde casa, el centro lo había elegido yo, porque en él solo encontraría una compañera del colegio y una chica con la que después de todo me llevaba bien. Escogí la especialidad de auxiliar de clínica, me habría gustado más puericultura, pero se tenía que ir a Barcelona y la verdad no me atreví, en este curso también entraban unas nociones así que no me lo pensé y adelante.

Cuando llegue me encontré con mi compañera que por sorpresa estaba en mi misma clase, junto con una chica de nuestro colegio de la clase de al lado. Solo habían tres chicos en clase, pobrecitos con tantas mujeres. . .

Al poco de entrar al instituto hice el cambio ya era una mujer, en el colegio era de las pequeñas de la clase por haber nacido en diciembre, pero allí iba a ser una más. Ese mundo era tan diferente al colegio, era como si todo el mundo aparentara ser mayor, aún me sentía peor y eso que nadie se había metido conmigo aún.

Se hablaba de sexo, de con quien se enrollaban, fumaban, bebían alcohol, liaban porros, pensé: qué locura, aquí se ha acabado la tontería de seguir el juego para tener "amigos", aquí hay muchos peligros y tanto que los había y mala gente para no perder la costumbre.

Solo entrar y pasar lista, me fijé en las caras de dos chicas que daban miedo, parecían sacadas deuna película de esas de barrios marginales y no me equivoque, eran las gamberras de turno.

Me hicieron una novatada pero supe responder muy bien. Se trataba que cogían una moneda, marcaban su contorno con un lápiz en un papel y me la daban, me tenía que pasar la moneda por la cara en forma de cruz y supuestamente, se cumplían mis deseos. A mi lado había otra chica que le estaban gastando la misma broma.

Cuando me preguntaron sabes que ha pasado: Les dije sí, que tengo una cruz de lápiz en la cara y que no se me cumplirá mi deseo. Se quedaron con la boca abierta y me dijeron muy bien. La otra chica se fue al baño y se puso a llorar, yo la consolé, le dije se va con agua y nos hicimos amigas, yo era más fuerte e iba a protegerla. Cómo habían cambiado las cosas.

Al poco tiempo éramos como uña y carne, inseparables. A ella le gustaba un chico y me contaba cosas muy intimas que quería que le sucedieran con él, yo por su parte redactaba su carta de declaración de amor. Quedábamos para ir juntas a clase y salíamos a dar la vuelta en el descanso ya que dejaban la puerta abierta, pero a veces nos alejábamos demasiado y cuando tocaba la campana nos daba vergüenza entrar con la clase empezada, así que alguna nos habíamos saltado, bueno más de una. Una de esas veces conocimos dos chicos que iban a clase de automoción, mi amiga quería salir con ellos, yo aún tenía "el chip puesto de no hables con desconocidos" y le dije que no, que no me gustaba como eran por suerte para mi, tengo un oído muy fijo y oí lo que decían:-A estas nos las llevamos hacemos lo que queríamos con ellas y después las dejamos tiradas detrás de un árbol.


Le dije a mi amiga lo que había oído y no me hizo caso, yo volví a clase y nunca le llegue a preguntar si fue con ellos, me hizo daño dejarla sola, pero yo ya le había avisado.

Al poco tiempo todo el mundo empezó a portarse peor con ella, no se si tuvo que ver con ese día. o cuando entregó la carta al chico que se rió en su cara. Eran unos salvajes, tanto chicos como chicas, le tiraban huevos, le pegaban chicles en el pelo y a mi me pintaron la chaqueta con corrector solo por ir con ella. Siempre acababa llorando y yo diciendo que la dejaran en paz, pero no había manera, la habían etiquetado como "la tonta salida" y eso no se quitaba así como así.

Yo ya no sabía que hacer, el papel me iba grande, como protegerla, defenderla, hasta que descubrí que mi prima también estaba allí en corte y confección, no íbamos juntas a clase, pero ya éramos tres, ahora tenía "guardaespaldas" nos poníamos una a cada lado y parecía que la gente se calmo un poco. Pero esa amistad de tres no duro mucho, era el cumpleaños de mi prima y quede con mi amiga para hacerle un regalo conjunto, la llevé a las tiendas donde había comprado de pequeña, en los sitios donde conocían a mi madre. Y ella empezó a quejarse en voz alta de que las cosas eran caras, feas, etc. . le dije que por favor se comportara que estaba quedando muy mal por culpa suya, que yo también decía las cosas como las pensaba, pero que eso pasaba de castaño oscuro, que era una falta de educación.

Pues no me pidió perdón, ni rectificó, se fue por su lado a comprar el regalo y así por esa tontería, acabo nuestra amistad y mi prima tuvo dos regalos.

Pero el mayor cambio no fue con ella sino con los demás, al no estar ya a su lado, me trataban diferente, me decían que yo no era como ella, que se metían conmigo solo porque íbamos juntas. Hasta las "gamberras" me hablaban y me invitaban a jugar al billar en el bar de al lado. Otra vez perdiendo clases, pero ahora ya porque veía que tenía el curso perdido, lo mejor era repetir.

Pero mi problema era pequeño comparado con el de dos compañeras que fueron expulsadas por quedarse embarazadas a los 14 años, antes de que marcharan les pudimos comprar ropita para los bebes, porque las dos iban a seguir adelante con su embarazo. Una marcho al pueblo, otra acabo viviendo con su abuela porque sus padres la echaron de casa. A las dos las dejo el novio, pero ellas fueron muy valientes de ser mamas a esa edad, eso si habían destrozado su juventud.

El tutor fue llamando a las casas, explicando en cada una, el motivo de su llamada, en la mía les dijo que había faltado a muchísimas clases. Mis padres se enfadaron mucho conmigo, les había mentido, engañado, se sentían traicionados su niña que nunca había hecho nunca nada malo, repetía curso por no ir a clase, de poco me sirvió explicarles, el porque habían expulsado a mis compañeras, las cosas peores que había visto allí que hacían los demás, les era igual, quien les importaba era yo y les había fallado.

Pero en el otro curso, solo me quedaron tres, les demostré que podía hacerlo y con el tiempo, me perdonaron, pero no quise continuar, ya íbamos a hospitales no era lo mismo, trabajar con muñecos que limpiar heridas o sacar orinales, se tenía que tener estomago y eso no era para mi, tenía, aún 15 años, hasta los 16 no podía trabajar, pero estaba decidida que eso es lo que haría, para no estar sin hacer nada, mi abuela me pago un curso de inglés a distancia y me lo saque con notable, demostrando que si estaba yo sola, podía estudiar.

Pero antes de encontrar trabajo, me iba a tocar vivir un duro golpe en mi vida, pero que gracias a las nociones adquiridas podría pasar con más entereza, pero fue muy fuerte. . .


Capítulo 4-Malos Recuerdos

Mi abuela, la persona con la que tantos momentos buenos había vivido de juegos, se estaba haciendo muy mayor y estaba perdiendo las ganas de vivir, cogió una úlcera de estomago y lo pasaba muy mal. Yo por mi parte la animaba, pero poco conseguía la verdad.

Mientras continuaba mirando trabajo, había un sitio, llamado oficina de empleo o INEM que era donde podías ir a mirar si había alguna oferta que encajara con lo que buscabas, traías tu currículum y decías de que querías trabajar y cuando había una oferta que encajara con tu perfil te avisaban y así fue.

En octubre de ese año con 16 años a dos meses de cumplir los 17, por fin tuve mi primera oportunidad laboral, era un trajo temporal en una juguetería-papelería para la campaña de Navidad-Reyes, así que tenía trabajado asegurado hasta enero del próximo año.

Estaba encantada de dependienta y encima juguetes, el jefe, muy simpático me cayo bien al momento y yo también a él. Me tocó la sección de las muñecas "esas desconocidas" para mí que nunca me gustaron. Hubo un tiempo que fui de Nancys y Barbies pero las demás nada.

Pues allí estaba yo, poniéndoles pilas, limpiando estanterías, ayudando en el almacén, etiquetando, etc. . . pero cuando entraban clientes allí estaba yo a "la caza" no se me escapaba ni uno y todos se iban al menos con un juguete. Me gané el mote de la que vende más pero también los celos de las tres chicas que entraron a la vez, por el mismo puesto, pasado Reyes se iban a quedar solo con una y yo quería ese puesto, pero no lo hacía por ser mejor o pasar delante de ellas, sino porque me gustaba mi trabajo y para mi me habría jubilado allí, esa era mi vocación.

Cuando se acercaron las fiestas, vinieron los tres hijos del jefe a ayudarnos, dos chicos mayores que yo y un niño de 12 años, mis compañeras se volvieron locas por ellos, solo hacían méritos para que se fijaran en ellas. Maquillaje, escotes, minifaldas, pedirles ayuda subidas a una escalera la verdad patético. Yo los veía monos pero, eran los hijos del jefe, no los podía mirar como posibles pretendientes o al menos no se porque, no me gustaban.

A mí me mandaron a la otra tienda la que estaba la mujer y la encargada, era una papelería y allí conocí al peque, ese niño que valía su peso en oro.

Congeniamos a las mil maravillas, en mis ratos libres hablábamos y cuando su madre no le veía, venía a ayudarme a colocar cosas.

Sus padres le habían regalado un juego de ciencia y decía que, cuando fuera mayor, encontraría la vacuna del sida y el cáncer.

Se creó una bonita amistad entre nosotros pero por desgracia duro poco, mi próximo trabajo ayudar al mozo de almacén.

Ese chico si me gusto desde el primer momento, era de raza gitana pero un chico amable, se veía que el pobre estaba allí porque no había estudiado y que necesitaba el dinero para ayudar a su familiarízanos reíamos juntos, nos compenetrábamos en el trabajo, era como si nos conociéramos de toda la vida, le gustaban los animales y me regalo dos tórtolas (palomas turcas) porque en su casa no podía tenerlas.

Pero el día que vino a traerlas a casa a mis padres no les gustó, no eran racistas, pero me dijeron que ellos tenían otras costumbres, que el chico no tenía futuro, que esperaban algo mejor y que encima era una paya, cosa que los suyos no aceptarían.

Pues después de esto nunca le llegue a mostrar mis sentimientos y cuando acabo, mi tiempo de trabajo allí, pues no me renovaron se quedó otra de mis compañeras. Pedí explicaciones, con lo que vendía, con la porquería que había sacado limpiando allí, había hecho trabajo de carga y descarga que no era para una mujer(aunque a mi me gustaba) y me lo pagaban así, pero claro la razón me dejo sin argumentos la chica tenía 16 años, yo ya había cumplido 17, simplemente me tenían que subir el sueldo, así que me calle, recogí mi finiquito y me fui.

Con el dinero que gane, ayudé a mis padres y una parte me la quede para mi, para mis caprichos y me compre un karaoke y una fotocopiadora.

Mi abuela, cuando vio que me llevaba tan bien con las maquinas, me pago un curso de informática, para que aprendiera a usar un ordenador, una cosa que siempre me había gustado tener, pero que por una cosa u otra, nunca me compraron.

Allí las clases no estaban mal, quedaba lejos de casa, pero bueno, solo eran clases de mañana y pocas horas.

Mis compañeras eran casi todas mayores y por raro que parezca no había ningún chico, allí aprendí Windows 3. 11 y MS-Dos cosa que ahora suenan a chino, era lo más moderno y en los ratos libres jugábamos al solitario y al Buscaminas.

Mi profesor un chico de unos treinta y algo vio que era zurda y me puso en un ordenador con el ratón en el lado izquierdo, pues nunca aprendí a usarlo, me lo puso a la derecha y genial, pero para enseñarme como iba, ponía su mano encima la mía, no exagero si digo que nunca un chico me había cogido la mano y me ponía tensa, nerviosa y era peor que cuando me dejaba sola.

Mientras estaba haciendo el curso, mi abuela se puso peor, cuando llegaba a casa, ayudaba a mi madre a incorporarla, acompañarla al baño, pero en poco tiempo hizo un bajón y no quería moverse de la cama. En esto momento usé todo lo que había aprendido en FP, era una enferma en cama imposibilitada como esos muñecos de tamaño natural de clase.

Cada día antes de ir a informática iba a verla, mi madre le daba un vaso de leche y la ayudábamos para que hiciera sus necesidades, pero llegó un día que al entrar a la habitación, al cogerle la mano, la encontré helada, mi abuela había fallecido con 89 años.

Mi madre me lo decía, pero yo no quería creerlo aún veía palpitar su corazón entre las sabanas, pero solo fue un efecto óptico, se había ido para siempre. Empecé a llorar sin parar y mi madre llamo al curso para avisar de que no iba, había perdido a mi mejor amiga, mi "guarda secretos", la persona que me daba la paga, la que me decía si cuando mis padres tenían siempre él no.

Me hundí, no creía que sin ella pudiera vivir, dije que me quería ir con ella que porque me había dejado.

Mi madre se ocupo de todos los tramites y volví al curso después del entierro, sin ningunas ganas de nada y de luto, lo termine, porque ella me lo había pagado y pudiera estar orgullosa de mi, si me veía, allí donde estuviera.

Pero con todo el dolor que tenía encima, se sumo el económico, mis padres no podían darme el dinero que ella me daba, así que tenía que dejar colecciones que me hacia de manga y revistas, quedarme solo una de cada. Era demasiado duro, esto era lo que me quedaba para huir de la realidad y también me lo quitaban. Así que no podía soportarlo, recordé un mercadillo que había los sábados, en el que vendían monedas y sellos, iba a vender mis cromos repetidos, cosas que regalaban con las revistas, lo que fuera para conseguir dinero, no era tan buena vendiendo, pues lo iba a demostrar. . .


Capítulo 5 - Di puedo y vencerás todas las dificultades

Este lema, era uno de los favoritos de mi abuela que en esos momentos había fallecido, sabía que si me estaba viendo, no le gustaría que me hundiese, así que me planté en el mercadillo dispuesta a poder "salvar mis colecciones". Cuando llegue, casi todos eran gente mayor, ya jubilados, menos un par de chicos jóvenes que además de monedas, billetes y sellos, también vendían minerales y tarjetas telefónicas. Uno de los chicos me vio y me cedió una parte de su sitio para que pusiera mis cosas, le di las gracias y me sonrojé.

Ya podéis imaginar que pasó, ya tenía un nuevo "amor plátónico". Me gustaba tanto la gente amable, me atraían las buenas personas, ese chico solo con esto, se había ganado mi corazón. Ya lo veía como mi futuro príncipe, ya me que me encantaban los chicos que se comportaban como caballeros y por desgracia escaseaban, en ese momento creía que había nacido en el siglo equivocado.

Cuando no había nadie, hablábamos y resultó que teníamos gustos musicales parecidos y también la educación que nos habían dado en casa.

Recuerdo que no vendí nada pero no me importó, al conocerlo se me había olvidado lo mal que lo estaba pasando, ya no me importaba realmente a que había venido, solo que tenía ganas de vivir y volvía a pensar en el futuro.

Me quedé con él hasta que recogió y estuvimos hablando por el camino hacia su casa, os parecerá raro, pero si yo lo acompañé a él, quería ver donde vivía, saber todo lo que pudiera de él.

Cada sábado me levantaba contenta para ir a verle, hablar, contemplarlo sin decirle nada de lo que estaba sintiendo pero disfrutando de su compañía por otra parte, la gente ya me iba conociendo e iba vendiendo alguna cosilla, mis colecciones estaban salvadas, todo me había salido redondo y encima había conocido a ese chico. Poco a poco me animé a contarle cosas sobre mi, a traerle alguna cinta de música que había grabado para él, pero no se daba cuenta de mis sentimientos o no le interesaba no sé.

Un día vino su madre a verlo y estuve hablando con ella y nos caímos genial, había conocido a mi "futura suegra". Imaginad lo pillada que estaba por pensar así, nunca entenderé porque me gusta fantasear tanto en temas amorosos y hacerme ilusiones, pero es mi corazón junto con mi cerebro los que mandan en mi y el primero es el que lleva "la voz cantante".

Otra de las personas de su familia a la que también conocí, fue a su hermana nos hicimos amigas al momento, pero ella se sentía incomoda con nosotros me decía que venia a "aguantar la vela", era una chica lista, había visto lo que su hermano no podía o no quería, nunca lo supe, pero me atreví a hablarle a el de mis sentimientos después de esto, pero en sentido figurado.

Más o menos la cosa fue así, le dije que cuando me sentía a gusto con un chico, lo más importante era que me hiciera reír y que en los malos momentos pudiera sentir su apoyo y comprensión, que no necesitaba nada más solo que fuera una persona fiel y quisiera compartir la vida conmigo.

Para no profundizar más o hacerle sentir mal, cambié de tema, le dije que me encantaba la ciudad y que yo de allí no me iría, el me dijo que él no se sentía a gusto que en un tiempo marcharía y eso me hundió. ¿Se iba? y yo no iba a seguirlo y menos sin saber si sentía algo por mi, pues después de esto me fui a casa a llorar y pensar lo que podía haber sido y ya no volví más al mercadillo.

Con el tiempo me enteré que aun seguía allí y que vivía con sus padres, pero ya no me interesó, me había sentido mal por ese comentario y como "me enamoré me desenamoré". Con el tiempo descubrí que eso no era enamorarse, simplemente, fue una persona que apareció, cuando la necesitaba.

Pero bueno tenía otro problema, si dejaba el mercadillo no conseguía dinero, pero eso lo solucionó mi padre pronto, vio un anuncio en una inmobiliaria (tienda de pisos) que necesitaban gente para repartir la publicidad y fui para allá. tenía un nuevo trabajo y algo en lo que distraerme y no pensar más en amores, estaba visto que eso no estaba hecho para mi, seria la típica "abuela rodeada de gatos", tampoco ayudaba mucho que tu familia te diga, que habían muchas solteras tanto por parte de padre como de madre y lo típico que mejor sola que mal acompañada.

Pero la verdad tenían razón si existía alguien para mi ya aparecería, así que me dejé de "buscar" e hice mi vida. En esa época estaba muy enganchada al anime, así que ahora mis amores eran dibujos animados, si tuve amores platónicos dibujados y ya no tenía una edad para ello ya había cumplido los 21 años, pero no me importaba en ellos si que veía "los tíos buenos" que en la realidad no me llamaban la atención.

Había llegado a soñar con ellos y todo, pero mi favorito era Kenshin un samurái que era muy valiente y defendía a su chica pero que a la vez era un perfecto amo de casa, ese era el prototipo de hombre que quería, ahora solo faltaba que existiera en realidad.

Eso de los amores plátónicos era perfecto, solo estaban en la pantalla o en las páginas de los mangas, cada capítulo era como una cita, cada página como estar a solas, me sentía transportada en un mundo idílico, aunque realmente sabía que no existía, eso me hacia sentirme menos sola en el terreno amoroso. También llegaron a gustarme: actores, presentadores, futbolistas pero el problema de la gente de "carne y hueso" es que tienen esposa, hijos, pareja y esos me duraban menos.

Fueron pasando los años e iba continuando con las inmobiliarias, no era el trabajo de mi vida, pero eran pocas horas y tenía para mis gastos, pero cuando cumplí los 25 años al soplar las velas, pedí un deseo, quiero encontrar un chico que sea como yo.

Y casualidad o destino aun no lo se, mi deseo estaba por cumplirse...


Capítulo 6 - Primer amor, primer dolor - Parte 1

Había pasado más de un mes desde que sople las velas y ya pensé que esto de encontrar pareja no era lo mío, mejor sola que mal acompañado, estaba decidida en ser single, pero cuando menos te lo esperas pasan las cosas.

Estaba repartiendo publicidad y se acerco un chico guapo, yo pensé, solo me pedirá la hora, porque solo me había fijado en chicos poco agraciados y ninguno me había correspondido. Llegó delante mío y me dijo:-¿Qué haces aquí, es mi zona? y yo le dije:-A ver de que me estas hablando y me fijé que también tenía papeles en la mano, le dije no pasa nada ponlos también, no me importa que haya competencia, que llamen al que quieran, ver al mirar más detenidamente, vi que eran los mismos carteles pero con teléfono diferente. Escucha, los carteles son idénticos y él me dijo: por eso te decía que es mi zona, así que los dos éramos de la misma empresa. Yo vengo de la oficina de la Rambla le dije y él me dijo que de la de la Avenida.

Qué confusión más tonta, nos pedimos perdón mutuamente y nos presentamos, entonces decidí, repartirnos la zona, cada uno haríamos nuestro trabajo y todos contentos. Mientras íbamos hablando y resulta que a él también le gustaba el manga, después de la primera impresión se veía un chico majo.

Cuando acabamos cada uno, fue a su oficina a decir que había acabado y después me fui a mi casa. Cuando llegue le dije a mi madre lo que había pasado y que era un chico guapo y simpático y que tenía ganas de volver a verle. Y no tardamos en volver a coincidir en otro reparto, esta vez cerca de mi casa, le invité a entrar para que viera mis colecciones y conoció a mi familia. Me fijé más detenidamente en sus ojos, tenía una mirada triste que no se porque me atraía, quería saber más de él. Le dejé algún tomo con la excusa de que tendríamos que volver a vernos para que me lo devolviera, pero no hizo falta, me dijo que podíamos vernos para hablar cada día, cuando termináramos el reparto. Y así hacíamos, quedábamos en un parque y nos contábamos nuestras vivencias del día, series favoritas y cosas por el estilo, el muchas veces me invitaba a tomar algo y yo me iba encariñando con él, no se si realmente estaba enamorada, pero si a gusto cuando estaba conmigo y esos momentos juntos se me hacían cortísimos y siempre llegaba a casa con una sonrisa.

Un día medio en broma, medio en serio le dije, ¿parece que estemos saliendo? y me dijo:-pues claro y entonces le dije que me gustaba y él me dijo que yo a él también. No me lo creía mi primer amor correspondido era tan feliz. Entonces me dijo que tenía que conocer a su familia, me cogió de la mano y me llevo a su casa allí su madre me recibió con los brazos abiertos y me invitó a un refresco, llamó a su marido y a su otro hijo, diciéndoles que había una chica en casa.

Yo me quede muy sorprendida por la reacción de su familia, pero pensé, no debe ser de subir a nadie. Me enseño su habitación, parecía todo menos la habitación de un chico joven, resultaba que él solo tenía 20 años y no había ni un póster, ni consola, nada, solo una cama, un armario y una bombilla en el techo. Parecía más la habitación de un perro que para una persona, no se lo dije pero me sorprendió, luego vi que iban a cenar y me fui, me acompaño a mi casa, diciéndome que no cenaban juntos que él cenaba en la cocina, otra cosa rara más, pero tampoco le di mayor importancia.

Cuando ya hacia un mes que salíamos, no pudo más, quedamos en un parque y me dijo que había una cosa que tenía que contarme. Yo le dije:-Estas casado, has atracado un banco o eras gay. Y me dice, la tercera opción. La verdad en ese momento no me importó, ahora estaba conmigo y yo era una mujer, así que pensé que era una locura del pasado y le dije que no me importaba que quería continuar y después de esto me besó. Fue mi primer beso, sentí como mariposas en el estómago, era como si fuera una heroína de shojo manga, una protagonista de comedia romántica, pero era real.

Después subimos a su casa y su madre le dio dinero para que fuéramos a cenar y así celebramos nuestro primer mes, entre lo que había pasado y los nervios no comí mucho, pero fue muy especial.

Al volver a casa se lo conté a mis padres y a mi hermana, mi padre me dijo que si había dicho eso es que podía cambiar, aunque también podía ser un caradura que solo lo dijera para ligar y que yo bajara la guardia. Yo no lo veía de esos, así que seguí adelante. Al día siguiente cuando nos vimos, me dijo que por eso sus padres se comportaban de esa manera y la manera en la que vivía, veían que conmigo podía cambiar, pero continuaban sin aceptar como había sido.

También me contó que si a eso le sumábamos que haciendo el servicio militar, le diagnosticaron un trastorno bipolar y que de niño era un diablillo, ya era demasiado no lo aguantaban. Me contó que de pequeño le pegaban, que su madre había querido matarlo, que su hermano no quería saber nada de él y que era horrible vivir así que no aguantaba ni un día más en esa casa. Le dije que ahora no estaba solo que hablaría con mis padres y que se vendría a vivir con nosotros.

A mis padres no les costó aceptar, lo hicieron por mi porque me quieren mucho, pero también les dio pena la situación del chico y la discriminación en la que esta sometido por su propia familia. Por aquel entonces yo me creía heterosexual y que su homosexualidad era historia, así que no tuve miedo a "intentar cambiarle" que solo pensara en mí, lo veía como si fuera virgen como yo, igual que no lo fuese, pero en el "apartado femenino" si lo era, así que perdí mi asco, miedo o aún ahora no se cómo definirlo que había sentido con otros chicos.

Así, él me enseño que era besar como en las películas o las caricias íntimas por encima de la ropa. Los dos estábamos investigando, pero algo no funcionaba, aunque ninguno de los dos quisiéramos admitirlo, yo no sentía nada en esta situación y a él le daba asco. Lo único que disfrutábamos de verdad en la intimidad eran los besos, yo con eso tenía bastante y poder dormir con el "sin miedo a que intentara nada".

Pero el amor es cosa de dos y él no tenía bastante con eso y empezó a pedirme que necesitaba cosas que yo no le podía dar. Primero fueron imágenes, vídeos, películas, ya que gracias a él teníamos ordenador e internet, no se lo pude negar y después de todo solo eran en la pantalla.

Más adelante la cosa se complicó un poco más, necesitaba revistas de porno gay y hasta lo acompañé a un “sex shop a por un consolador. Después de eso ya no me besaba como antes, solo un "pico "(un simple beso en los labios o varios seguidos) pero sin la intensidad de antes, quería dormir solo y empezó a salir por la noche a discotecas de ambiente.

Era el principio del fin, acabó conociendo a un chico y marchándose a vivir con él, yo me hice la fuerte, entendí que él tenía unas necesidades que yo no tenía, ni aunque las hubiera tenido, las hubiera podido cubrir, así que con todo el dolor de mi corazón le deje marchar con estas palabras:-Cuando quieres a alguien de verdad quieres que sea feliz y si no lo eres a mi lado, tienes todo el derecho de buscar tu felicidad, pero que sepas que aquí estaré esperando y que me tendrás siempre.

Cuando se fue me desplome literalmente, me metí en la cama y empecé a llorar sin parar, si él no estaba conmigo no tenía ganas de vivir, deje de comer, dormía abrazada a una almohada con una camiseta que dejo que aún olía a él.

Pero yo no era la única que lo estaba pasando mal, mis padres y mi hermana querían ayudarme y yo "había tirado la toalla", entre en una depresión muy grande, pero lo que decía que me quería morir no era cierto, porque cuando mi estomago pedía comida, al principio vomitaba, pero después mi madre consiguió que bebiera zumos y batidos y con eso, aunque muy débil me mantenía viva.

Un día mi madre no pudo más, sufría viéndome sufrir y me dijo que viniera al comedor con ellos, saque fuerzas de donde no tenía y fui, me senté delante del ordenador y aunque me recordara a él, no me importaba, pensé que allí podría encontrar algo con que distraerme, desconectar del mundo y así fue. Di con un foro de manganime y empecé a contestar post, escribir, conocer un montón de gente, anónima que teníamos una pasión común y eso me lleno tanto que salí del bache.

Después de esta experiencia tan dura que no llegue a vivir ni con la muerte de mi abuela, mi manera de ser y pensar cambio, me volví la persona más positiva del mundo todo tenía solución, todo tenía su lado bueno, sus ventajas. No necesite ayuda psicológico, simplemente aún no se porque, mi cerebro dio un vuelco, que pasé de no querer vivir a disfrutar cada momento y reír, cosa que creía que nunca más podría volver a hacer.


Capítulo 6 - Parte 2

Fue pasando el tiempo y un día me llamó, había roto con su chico, yo le dije si quería volver, pero me dijo que no, que me había hecho mucho daño, que lo mejor era volver a Canarias de donde no tenía que haber salido. Continuamos hablando en línea y jugando a juegos RPG en plan amigos, hasta que conoció a otro chico y volvió a Barcelona. No se muy bien como lo conoció, pues nunca se lo pregunté pero creo que simplemente debía estar de vacaciones allí y cuando volvió pues se fueron juntos. Nos vimos un día y yo aún sentía algo por él. Él, no se exactamente cual eran sus sentimientos, pues muchas veces "hacía un papel" para no hacerme daño.

Empezamos a vernos en secreto a espaldas del chico, solo en plan amigos, pero para mi era como una relación secreta, algo raro, pero como quería estar con él, cualquier cosa me parecía bien. Hasta que un día vino a casa un amigo de mis padres con su hijo, me dijo que estaba trabajando en una empresa de reparto y que fuera a apuntarme diciendo que iba de parte de su hijo a ver si me cogían. Fui y no me cogieron, creo que eso de entrar por "enchufe" no funcionaba en todos los sitios. Pero el chico empezó a venir a casa, que si quería ir al cine, que si me dejaba una serie para que la viera y pensé porque no salir con él, es un buen chico y así le demuestro a mi ex, que también puedo rehacer mi vida. Era un buen chico pero muy soso, solo sabía hablar de cine, íbamos a ver películas dobladas, en versión original subtituladas o a su casa a ver películas de vídeo, nos tumbábamos en su cama a ver la película y nunca había intentado nada, se veía buena persona. Cuando ya hablamos de que oficialmente éramos novios, sus padres se alegraron mucho, por otra parte los míos no, mi madre me dijo que no jugara con los sentimientos del chico, que inconscientemente lo único que quería era poner celoso a mi ex y así las cosas no salían bien.

Pero yo tozuda como siempre lo quise intentar, a ver cómo iba y un día le besé, no sentí nada era como besar un trozo de madera, eso no iba a ninguna parte, ¿podía sentir algo por un chico gay y no por uno hetero? en ese momento, no le di mucha importancia, pero pasó algo que me hizo cortar al momento esa relación. Íbamos en el metro y vi un bebé y le dije:-mira que mono y me dijo:-¿Te gusta? y le dije:-Si y me salta:-Pues ya te haré uno. Le dije de todo, que qué se había creído, que eso era cosa de dos, que yo no pensaba en eso y menos con él y le dije, antes de que te enamores de mi lo dejamos, aun estaba enamorada de mi ex o al menos esa era la excusa que le di. Quedamos como amigos, pero el nunca más quiso verme.

Llamé a mi ex diciéndole lo que me había dicho y me dijo:-Déjalo y yo dejo a mi pareja, lo volvemos a intentar, no quiero verte con otra persona, te quiero, de una manera diferente, pero lo sé. No me dio tiempo a decirle que ya había cortado, pero lo importante en ese momento es que habíamos vuelto.

Mis padres a regañadientes lo volvieron a meter en casa, pero es que no tenía donde ir, mi padre le dio una segunda oportunidad, si volvía a fallar ya no entraba más.

Estuvimos seis meses muy bien, el encontró trabajo, yo también, ayudábamos en casa y vivíamos genial, se centró más en mi dejando apartado su pasado. Hasta el día que me dio la sorpresa más grande la que no me esperable con mi madre a comprarse unas zapatillas de deporte y cuando volvieron insistió en que abriera yo la caja, para que las viera, yo dije que ya se las vería puestas, pero él insistió y la abrí, dentro además de las zapatillas, había una cajita pequeña, la abrí y era un anillo de compromiso, ¡¡¡¡nos íbamos a casar!!! le di un beso y un abrazo y le dije que si claro, mi sueño se había cumplido.

Yo me encargue de todo el papeleo, porque tenía más horas libres. Estaba todo preparado, no iba a ser nada ostentoso, por lo civil y con pocos invitados. Él compró una cubertería y mi madre, alguna cosita para la casa, pero cuando faltaba exactamente una semana para la boda, conoció a su actual pareja y se fueron a vivir a Galicia.

Me hizo mucho daño, porque ya me veía casada con él, pero ya estaba acostumbrada y esta vez no cogí depresión. Volví al foro donde se me pasaba todo y le conté a mis amigos más íntimos lo que había pasado, dijeron que para animarme, necesitaba un nuevo proyecto de futuro y así nació Kawaii Style mi foro, era sobre manganime, moda japonesa, música, videojuegos. Me pasaba horas buscando información, fotos, vídeos y en esos ratos desconectaba, sin pensar en mi fracaso amoroso.

La gente que se apuntó al foro, casi todos eran del otro foro, él que me ayudo cuando la depresión, así que la gente que era de Barcelona, quedamos para vernos, hacíamos quedadas, manualidades, noches de chicas. Por aquel entonces se quedó vacío, un piso que tenía mi madre en alquiler y lo alquilé yo, convirtiéndose en la sede de Kawaii Style y nuestro sitio de reuniones y fiestas.

Además de la gente de Barcelona, tenía muy buena afinidad con un chico de Madrid, pasábamos horas hablando por el msn y compartíamos un montón de gustos. Él decía que éramos almas gemelas y eso me confundió y me enamoré de él o eso creo. El problema tenía 15 años y yo 28, pero en mi grupo había un caso parecido la chica tenía 15 y salía con un chico de 28 y a día de hoy aun están juntos. En casa me dijeron que estaba loca, que era un niño, después la distancia, pero un día no pude más y le solté lo que sentía por él, fue un verdadero desastre, el dijo que era como una hermana mayor para él y que era gay, que aún no había salido del armario, pero que estaba enamorado de su monitor de natación. Pues vaya chasco, otro gay ¿tenía yo un imán para ellos o qué? o simplemente ¿estaba buscando, una relación diferente a la de los demás? Quedamos como amigos, pero ya no hablábamos tan seguido, eso si bajó a Barcelona con su padre e hicimos una quedada del foro. No hablamos más del tema, pero ese día nos divertimos igualmente.

Cuando ya creía que nada más podía pasarme, se me lleno el foro de trolls, unas chicas que se hacían llamar Yayas Revenge que venían a decir que escribíamos mal, que no le gustaba como vestíamos y empezaron a hacer montajes fotográficos de mal gusto, con mis fotos, las de amigos y familia que tenía en el foro o en fotolog. Todo fue porque hice un apartado en el foro, para promocionar otras páginas y uno de mis usuarios, dijo que el nuestro era mejor.

Me llegaron a hackear el msn, escribían desde él sin que yo pudiera controlarlo, me llegaban cartas, llamadas, hasta vinieron a verme una vez al stand, ese día ya no pude más y "posé" para ellas con el dedo de en medio levantado, ya me entendéis, no querían foto, pues toma foto.

La gente empezó a borrarse del foro, algunas de mis "amigas" se fueron con ellas, ya no podía más, hasta sabían que mi ex era gay, lo de que me dejo plantada una semana antes de casarnos, lo que había sentido por el niño de Madrid. Claramente tenía "topos" entre mis "amigas", lo que me faltaba.

Empecé baneando IPS, pero volvían a registrarse con otro nick, hasta que al final tuve que cerrar el foro. No contentas con eso, crearon un blog y continuaron con sus fotos e inventando cosas en contra de mi. Ya no pude más, tenía que ir a los Mossos d'Escuadra (la policía de Cataluña)eso lo tenía que denunciar. Les dije a todos que como usuarios del foro ya extinto y sobretodo como amigos, vinieran conmigo, que más gente mejor. Todos me dieron la espalda, menos una, se convirtió en mi mejor amiga y ya hace seis años que dura esa amistad. Es en los malos momentos, cuando ves de verdad, quien es un verdadero amigo y ella me lo demostró. Fuimos allí y explicamos el caso, les traje toda la documentación que tenía al respecto, fotos, llamadas, escritos pero llamaban desde un numero oculto y cambiaban de IP. Así que me dijeron que sin un nombre real o una dirección física no podían hacer nada. Me quede a cuadros, si tuviera eso ya no les necesitaría, podía hacerles lo mismo, con el tiempo pasé de ellas y en 2012 se cansaron de publicar chorradas y pude vivir tranquila.

Pero la tranquilidad no puede durar mucho, mi ex había roto con su pareja y volvía a Barcelona, su ex se iba a vivir a un estudio, pero él no tenía donde quedarse, pues bueno, ya no había foro, pues no había sede. Así que le ofrecí el piso, para que tuviera un lugar para vivir, yo pagaría el alquiler, hasta que él tuviera trabajo, si era demasiado buena, pero aún me quedaban más cosas que descubrir con ese chico, que como él decía, era una verdadera caja de sorpresas. . .

Capítulo 6 - Parte 3

Empecé a ayudarle a buscar trabajo y la verdad no costó mucho, entró de dependiente en una tienda de telefonía y se ganaba muy bien la vida, me dijo que viniera a vivir con él, empezar de cero, los dos solos, en ese momento yo no tenía empleo, así que pagaba el alquiler con la ayuda que daba el gobierno cuando se terminaba el paro, sabía que podía vivir como una reina. No me lo pensé y lo volvimos a intentar, de cara a la gente, éramos una pareja como cualquier otra, pero en la intimidad, las cosas eran muy diferentes, nos dábamos un beso de buenas noches y a dormir. Pero el problema de vivir con alguien que si necesita sexo es un problema y los fines de semana me quedaba allí sola, mientras él se iba a las discotecas de ambiente. Más que su pareja, parecía su madre, siempre le decía que llevara preservativos para que no pillara el sida o cualquier enfermedad de transmisión sexual.

Él me decía que lo intentaba pero que lo veía algo mal hecho, estando conmigo, yo le decía que no se preocupara, que era una necesidad que tenía y yo no y que recordara que igual que la tuviera no podría complacerle.

Fue pasando el tiempo y llevábamos una relación rara, pero bien, sin llantos ni discusiones, eso si yo me pasaba el día limpiando y viendo como jugaba en el ordenador, así que cuando él estaba en el trabajo me iba a mi casa, que estaba a 10 minutos para desconectar y ver a los míos.

Pasamos nueve meses raros, pero felices, pero una noche vino su ex pareja a verlo, quería volver, el no le había hablado de lo que había entre nosotros, así que sobre el papel compartía piso con una amiga. Pero en ese momento yo no pude más, iba a volver a perderlo y le dije que estábamos juntos, que le quería y todo lo que habíamos vivido. Entonces su ex dijo que también le quería y que se habían continuando viendo, seguramente en las supuestas salidas a la discoteca, que él no quería ser solo un "folla-amigo" que quería estar con él. Entonces no pudo más y salto, dijo que nos quería a los dos, que cada uno le aportábamos algo y que no nos quería hacer daño, pero que no podía escoger. Entonces se me ocurrió la locura más grande de mi vida, mi madre de pequeña me había dicho que tenía que compartir las cosas con mi hermana, pues porque no compartir un chico con alguien que también le quiere. Era lo mejor para los tres, cada uno tendría lo que quería y aceptaron y así formamos el trío más raro de la historia.

Yo me ocupaba de la limpieza, su pareja la cocina y él traía el dinero a casa, era perfecto. Tenían sus momentos de intimidad y no tenía que preocuparme de con quien iba, después venia a dormir conmigo, pasábamos juntos ratos en el ordenador o veíamos películas los tres, con él siempre en medio y una mano cogida a cada uno. Era lo más raro del mundo, pero nosotros éramos felices.

Un día mi chico tuvo que hacer un viaje por motivos de trabajo y aprovechamos con su pareja, para traer sus cosas al piso, ya llevaba una semana, con nosotros, pero aún no se había instalado. Así le daríamos una sorpresa cuando volviera.

Lo preparamos todo y el día que volvía fuimos a buscarlo al aeropuerto sin decirle nada, cuando volvió se sorprendió, pero no se alegró, yo que lo conocía de más años, vi que algo fallaba otra vez. Pues simplemente había conocido un chico de 18 años y quería estar con él. Me cogió un cabreo, había entendido que buscara un chico estando conmigo, pero con su pareja eran dos gays, el le quería, como podía hacernos esto.

Habló con él y se sintió fatal, igual o peor que yo, pero lo aceptó que remedio, si él lo quería así, como se había venido a vivir con nosotros, le cedió su estudio para que viviera con el chico, a cambio de que pagaran un alquiler, otro que era demasiado bueno, pero cuando quieres a alguien haces tantas tonterías. . .

Así que nos quedamos los dos en el piso, diciendo que cuando se cansara o le fuera mal volvería, porque gente como nosotros no había mucha y como es normal volvería para quedarse en el piso y que se quedaría con el que estuviera allí. Por mucho que me dijera eso, yo ya no pintaba nada allí, no había nada que nos uniera a los dos, habíamos sido "rivales y compañeros" por él, pero ahora no tenía sentido, así que volví a mi casa.

Mis padres me dijeron que no pasaba nada, que ya se lo esperaban de una persona así, pero cada vez me hacia menos daño, cada vez era más fuerte, pero me sentía tan diferente a otras personas. Solo quería eso una relación de amor sin sexo y busque eso en internet y di con AVEN y él término asexual. A partir de entonces todo tenía sentido, así era yo desde que nací o desde la pubertad, no sé, pero que habían más personas como yo y que no era rara.

Esa misma noche nos llamó a los dos, tenía que decirnos algo y subí al piso, vino con su novio y unos amigos, de verdad el chico era muy mono, comprendí porque nos había dejado, pero yo ahora ya no era un peligro para sus relaciones, ya no me tenía que ver como una mujer que le pudiera pedir sexo o hijos. Así que esa noche aclaramos muchas cosas.

Primero hablo él, le dijo a su ex pareja que sentía mucho como había hecho las cosas y que le perdonara y a mí que me continuaba queriendo pero que no iba a funcionar, pero entonces conté delante de todos, soy asexual, no tengo atracción sexual, por eso puedo vivir sin sexo, no puedo encontrar a faltar algo que no he probado nunca, así que por mi parte no había ningún miedo. Así que ese día se formó el segundo trío, su novio me aceptó, preguntándome que es lo que quería en la relación, le dije que solo besos y palabras bonitas, le pareció bien no era una "amenaza" para él. Quien se sintió dolido y traicionado fue su ex, siempre iba un paso por delante, siempre conseguía lo que quería, no me importaba la persona con la que estaba, haría lo que fuera para estar con él. Se había creído especial y no pensó que pidiera lo mismo a otra persona, desde ese momento nuestra amistad se perdió.

Yo por mi parte era muy feliz, iba al estudio a verlos, podía estar con él delante del otro chico, no tenía que esconderme como otras veces. Eso sí, en público no quería besarnos a ninguno de los dos. Pero esta vez mi chico se llevó su escarmiento y su novio solo lo utilizo para sacarle dinero y regalos y cuando se cansó, le dejó y se fue a Asturias.

El estudio solo le traía malos recuerdos, así que llamo a su ex y volvió al piso, primero eran solo compañeros de piso y yo su amiga, no quería amar a nadie, estaba demasiado dolido, pero con el tiempo volvieron. Me alegre por ellos, pero yo no pintaba nada, su pareja, después de mi comportamiento no podía ni verme, pero el le dijo que necesitaba estar conmigo también y como le quería pues acepto que nos viéramos, que subiera de tanto en tanto.

En ese tiempo nos veíamos a escondidas. Él decía que era su secretaria y que le buscara información de los juegos que jugaba en ese momento, hiciera traducciones, etc. y que cobraba con besos. Eran simplemente "picos", nada de otro mundo, pero yo cada vez me conformaba con menos.

Continuamos con esta relación tanta rara a espaldas de su pareja, pero el chico algo raro veía y nos dejaba solos para no sufrir. Decía que era su novia secreta que nuestra vida, eran esos momentos, un día a la semana, cuando tenía fiesta en el trabajo que nos veíamos. Le seguí el juego, pero me sentía mal, no poder salir a la calle como antes, tener muestras de cariño a escondidas, hasta que no pude más, vi que eso no era lo que yo quería, siempre sería el segundo plato y si un día cortaban que a volver a limpiar y ver como jugaba, no ya fue la gota que colmó el vaso, ese no era el futuro que quería, así que volví a AVEN y esta vez me registre en el foro, había más movimiento que en la comunidad, estaba dispuesta a encontrar a alguien a quien querer y que me quisiera sin terceras personas y sin sexo. Quedamos como amigos y me dijo que quería que fuera feliz, que encontrara a alguien que me pudiera dar lo que él no podía.

Allí descubrí que soy asexual hetero-romántica y muy orgullosa de ello, espero poder escribir el próximo capítulo ya en pareja y que cuando estemos juntos, me ría de todo lo que me pasó. . .


Tenía ganas de escribir algo más para desahogarme, porque esta noche, me he sentido muy mal y lo quería compartir con vosotros.

Ayer estuve comentando con Charr por facebook lo que me pasó con mi ex y me contó que hay dos clases de gays los homosexuales plurirrománticos o heterorrománticos que pueden tener una relación romántica/afectiva con una mujer, aunque necesitan sexo con un hombre sin formar ningún vinculo y los homosexuales homorrománticos que tanto para el amor como el sexo necesitan un hombre.

Así que me quedo la duda, de si mi ex sabía esto y hoy he estado hablando con él y me dijo, que si sabía de la existencia de las dos clases y le dije, bueno entonces es que te creías homosexual heterorromántico o tenías dudas de a que clase pertenecías y cuando te enamoraste de tu actual pareja, te quedó claro ¿no? Y me contesta:-No yo desde el principio sabía cómo era, si alguien tenía dudas eras tú. Me cogió un cabreo, yo no tenía dudas, simplemente no sabía que había dos clases, ni como era él, si llego a saber esto desde un principio, no lucho por un imposible.

Que he aguantado muchas cosas por él, que lo saque de su casa, que en la mía lo querían como un hijo, le ayude económicamente, etc.

Me he sentido engañada, traicionada que una persona así no merece ni mi amistad. Se aprovecho de mí. Sólo me utilizó para lo que le convenía. He tirado 12 años de mi vida "por la borda" por una persona que no se lo merecía. Físicamente no me ha hecho daño, pero psicológicamente sí. El amor que teníamos ahora se ha convertido en indiferencia y me costará mucho mirarle a la cara sin desprecio. Pero es que después de lo que me ha hecho no merece otra cosa. . .

Bueno resulta que hoy he hablado con mi ex en persona y una vez más todo han sido malentendidos entre nosotros y simplemente se ha convertido en mi amigo gay.

Mejor así. . .


22 de junio de 2016 De as de corazones a As de diamantes

Hace tiempo que tenía que escribir esta segunda parte, pero no encontraba el momento, así que unas vacaciones en el campo me han traído la inspiración.

Cuando llegué a la comunidad pensé que eso de hacer amigos y encontrar pareja sería fácil, sobre el papel todos éramos iguales. Pero nada es lo que parece y aunque tengamos en común no sentir atracción sexual en lo demás cada uno es de una forma. La comunidad es como una pequeña sociedad dentro de una más grande, se podría comparar con una colmena o un hormiguero.

Amigos online tengo muchos y algunos en persona, aunque no nos vemos tanto como a mí me gustaría, pero claro cada uno tiene su vida y no es como la mía.

Volviendo al tema de buscar pareja, eso sí que fue una locura, parecía el juego de los disparates.

Primero apareció un chico de otro país que quería una relación online conmigo y ya estaba diciéndome cosas románticas sin conocerme, duró nada y menos, no me gustan nada esas cosas, el segundo tampoco fue lo que esperaba, hablamos online un par de veces y salió el tema de que le gustaba vestir de mujer, le dije que para mí eso era raro, se sintió insultado y me bloqueó, en fin así está el mundo…

Así que como vi que solo aparecía gente con la que no tenía nada en común, me decidí a publicar un anuncio de busco pareja en el foro y contestó un chico que al menos vivía más cerca y teníamos gustos en común la animación japonesa y los videojuegos.

Me encariñé con él en nada, soy así y me monté una película de que podía ser la persona de mi vida. Vino a una quedada de ases de mi ciudad y casi no hablaba, que tímido con lo charlatán que era online, pero no me importó. Hasta nos quedamos solos un rato y yo lo vi como una primera cita. Tengo una imaginación demasiado romántica.


Continuamos hablando como siempre por internet casi a diario y él no se daba cuenta de mis sentimientos, así que al mes le dije que me gustaba, él dijo que no sentía lo mismo y me sentó mal pero no perdí su amistad, llegando a la conclusión que yo no podía obligar a nadie que sintiera lo mismo pero él tampoco podía hacer que dejara de sentir pensamientos románticos por el o simplemente afecto.

Eso me ayudaba a no sentirme sola, tenía un vacío en mi corazón que no lo llenaba mi familia, me faltaba algo más y no era amistad.

Continuaba entrando en el foro cada día para ver que escribía y aprovechando que estaba conectado, hablar con el online, hasta que un día se apuntó otro chico, era más joven aún y vivía más lejos, pero también era fan de la animación japonesa, así que podríamos llevarnos bien. Ya volví a ver un posible candidato a ocupar mi corazón, así que le animé a venir a una quedada, pensé en un evento de manga para que no faltara, preparé especialmente para el bolitas de arroz como en las series japonesas, aunque para que no se viera tanto de que eran para él, dije que también había para mi amiga.

Se dice que a los hombres se les conquista por el estómago, era hora de ver si era verdad. Se lo comió todo y le gustó, me puse muy contenta y estuvimos hablando horas y horas, tanto que se le escapó el tren y tuvo que quedarse a cenar y dormir en mi casa. Bueno dormir no dormimos, nos pasamos toda la noche hablando y cuando se hizo de día, le dije lo que sentía y también sentía lo mismo por mí, nos cogimos de la mano y ya no nos las soltamos hasta que llegamos a la estación, allí nos dimos un beso y dijimos que empezaríamos una relación, aunque la mitad del tiempo sería online, el principio fue muy bonito, pero a los pocos días todo cambió, no sé si su familia o amigos “le comieron la cabeza” pero entre la diferencia de edad y distancia todo se fue al traste.

Lo pasé mal de nuevo y eso me desanimó y dejé de buscar pareja dentro de la comunidad, o la gente tenía miedo a comprometerse o no sé qué es lo que fallaba.

Así que me llené de valor y dije que soy asexual en una web de contactos, encontré más personas preguntando que era, que chicos que quisieran conocerme y a los que yo les gustaba a mi ellos no.

Entonces recordé que lo que tenía en común con los chicos de la comunidad, era la afición a los comics, la animación y los videojuegos, así que intenté la búsqueda al revés, buscar asexuales dentro de estos grupos y a ver si así aparecía esa persona ideal.

Di con un chico que se veía buena persona, se interesó por la asexualidad y por su manera de pensar no parecía un alosexual, anteponía el amor al sexo, diciendo que no era tan importante como nos lo hacían creer.

Pensé que podría ser demisexual, así que le pasé la Asexualpedia y el mismo dijo que si, que lo escrito lo estaba describiendo, vaya que suerte pensé “es uno de los nuestros” seguro que hay más asexuales y personas del espectro asexual que no saben que lo son por desconocimiento, simplemente por creer que son diferentes sin importarles saber por qué.

Volviendo a ese chico, continuamos hablando online muchos días, siempre tenía un momento para mí y me animaba diciendo que seguro que aparecería esa persona, hasta que no pude más y le dije:-Pues a lo mejor ya ha aparecido, podrías ser tú.

Me dijo que porque no, que le gustaba como era y que ahora no estaba con nadie y que además de una relación podría aprender sobre asexualidad.

Pasábamos mucho tiempo hablando y siempre me decía palabras bonitas, así que me animé a quedar con él, quería conocerle en persona, una primera cita, le pregunté que le parecía un picnic en un parque y me dijo que le gustaba la idea.

Así quedamos, pero el día señalado no se presentó, estuve esperándole horas, hasta que se hizo de noche, lo único que conseguí es pillar un resfriado, no contestaba al teléfono ni a los chats, es como si se le hubiera tragado la tierra, continué hablando, bueno es un decir, escribiéndole y mandándole audios sin recibir respuesta, hasta que me cansé ,ni una amistad quería, era un cobarde que no quería continuar y no sabía cómo decírmelo, bueno eso creo yo, siempre me quedé con la duda del porqué de ese comportamiento.

Así que dejé mi anuncio en mi muro, por si aparecía alguien más pero sin preocuparme si existía esa persona, ya aparecería, si no mala suerte.

Ese vacío ahí estaba pero no podía hacer nada para cambiar las cosas, así que decidí continuar quedando con mis amigos del grupo de ases de Cataluña y pasar de todo.

Pero un día un chico llamó mi atención, me reía un montón con las cosas que escribía y no era un crio, solo dos años menos que yo. Sentí en ese momento que había estado mirando en la dirección equivocada, la gente joven tiene miedo a tener una relación seria pero ¿y los de mi edad? ¿Porque nunca había pensado en ellos?

Cada día estaba más interesada en ponerle cara, a esa imagen de Facebook, a esas palabras y ahora más que se había unido al grupo de Whatsapp.

Así que organice una quedada con el grupo, con la excusa de que viniera él y conocerle en persona por fin, pero visto lo que me había pasado con los demás pensé que no vendría.

Pero cuál fue mi sorpresa, cuando dijo que se apuntaba, estuve nerviosa hasta el día de la quedada y la noche anterior me costó dormir.

Éramos un grupo bastante numeroso y él estaba apartado, así que mi primer error fue, no darme cuenta ni de que estaba, es lo que tiene no saber qué cara tiene la gente. Cuando me fijé bien en él, me quedé sorprendida, era al contrario de como lo había imaginado, tenía pelo largo y barba, no era para nada mi prototipo de chico.

Fuimos a dar una vuelta en grupo y a tomar algo en una cafetería, nos sentamos bastante lejos el uno del otro y casi no habló y yo por el contrario, no dejaba de hablar con los que ya conocía o con gente del foro “que por fin les había puesto cara”.

¿Qué podía hacer para hablar con él? Ya se me ocurriría algo y así fue, la excusa ideal era acompañar a cada uno a al metro, bus o donde fueran para despedirnos al finalizar la quedada y tuve suerte había venido en moto y se quedó el último. Así que como iba con mi hermana no iba a ser tan evidente y conseguí poder hablar con él y al mirarle a los ojos “me hipnotizó”. Sentí algo que no me había pasado nunca, no podía dejar de mirarle mientras hablaba y reía sin razón alguna.

Fue como un sueño, se lo dije a mi hermana y ella me dijo que se había dado cuenta. Tenía que volver a verle como fuera ,así que organice otra quedada, ojala esta vez pudiera hablar más con él, creo que fue a la semana, pero la verdad no lo recuerdo bien, porqué tenia tantas cosas en la cabeza, de lo que podría pasar entre nosotros y lo que me gustaría, que perdí la noción del tiempo.

Llegó el día y vino un chico solo, pensé vaya cagada con perdón pero no pedí la esperanza, esperando a que viniera más gente y entre ellos él y así fue, apareció quedando una extraña quedada de tres.

No sabía cómo hablarle sin quedar mal con el otro chico, había momentos que parecía que el pobre estaba en una cita, aguantando la vela, pero al menos sirvió para conocernos mejor y saber más cosas de él.

Después ya al llegar a mi casa, le dejé en internet, la primera parte de la biografía y una entrevista sobre asexualidad que me hicieron en la radio, sabia pocas cosas sobre él, pero quería que él lo supiera todo sobre mi y era una manera fácil de conocerme sin hacerme pesada. Le gustó mucho y después estuvimos comentando sobre lo escuchado y leído y sin darnos cuenta, las horas iban pasando, nunca había estado tanto tiempo hablando por internet. Así que no me lo pensé, le dije que quería conocerle mejor, que me gustaba como era y que cuando se sintiera solo, allí estaría yo. Se ve que le gustó lo que dije o al menos no se asustó que visto lo visto ya era mucho.

Así que aprovechando unas vacaciones, quedamos para vernos solos y ya todo era evidente, por primera vez había acertado, nos gustábamos los dos, nos dimos la mano, nos besamos y desde ese momento dijimos:-somos pareja.

Fue el 6 de abril del año pasado, lo publiqué en Facebook, siempre había querido llenar ese espacio de tiene una relación con el nombre de alguien y que me quisiera de verdad.

Ese momento fue mágico, diferente de todo lo vivido, no solo era que ese vacío había desaparecido, el me comprendía, animaba y apoyaba en mis decisiones, no podía pedir nada más, era perfecto.

Ya hemos cumplido un año juntos y seguimos igual de enamorados, viviendo nuestros buenos y malos momentos juntos ,descubriendo esos ratos de intimidad y disfrutándolos, perdiendo el miedo a lo desconocido y sintiendo por fin lo que es amar y que te amen.

Desde aquí animo a los que no tenéis pareja y sentís ese vacío, a que lo intentéis, no tiréis la toalla, todos los malos recuerdos desaparecen y ser feliz es lo mejor que te puede pasar, descubriendo que si existe esa persona y que por suerte está a tu lado.

Pero eso no es todo ya que me llevé otra sorpresa, mi mejor amiga no era alosexual sino demisexual, simplemente se dejaba llevar por lo querían sus parejas dentro y fuera del aspecto sexual. La animé a leer la Asexualpedia y a perder el miedo a ser diferente y sentirse a gusto como eres. Ella siempre fue como una hermana para mí pero ahora aún estábamos más unidas, ya que por fin “hablábamos el mismo idioma”.

En mi caso, por fin descubrí mi verdadera etiqueta al conocer a mi chico, los dos somos demisexuales. Solo siento atracción sexual por él, cosa que no había sentido nunca por nadie, y me alegré de que los dos en eso también fuéramos iguales.

En la Asexualpedia dice que los demisexuales solo sienten atracción sexual en relación romántica o amistad íntima y así es nunca la he sentido por desconocidos.

Así que pase de As de corazones (el as que representa a los asexuales románticos) a As de diamantes (el que representa a los demisexuales), dejando esta biografía abierta, para contar los aspectos importantes que aún queden por ocurrir en mi vida…

Montse