Breve historia de una exsombra

De AsexualpediA
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Martes, 25 de agosto de 2014

Artículo escrito por Walter M. Hurtado Gil (PsicoClown)

Breve historia, de una exsombra

Mi nombre es Walter, tengo 29 años y nací en Buenos Aires (Argentina) pero llevo viviendo en Málaga desde el 2004. Prácticamente a eso se puede reducir mi historia, a una vida de fantasma. Siempre pensé que algo había mal en mi, yo me decía a mí mismo que había algo roto en mi interior porque no podía entender porque no podía sentir hacia otra persona, en mi caso, hacia otras mujeres lo que veía que sentían los demás. Ese deseo sexual casi permanente, que parecía que si no estaban con una mujer explotarían.

Yo nunca sentí eso, cuando era un adolescente y veía a mis amigos en Buenos Aires con sus novias, tan enamorados, tan… fogosos sexualmente yo me sentía como un maldito extraterrestre. No tenía ninguna apetito sexual, no sentía esa atracción hacia las mujeres y eso me mataba porque realmente pensaba que había algo mal en mí y sobre todo porque no conocía a nadie que se sintiese como yo.

Igualmente conocí a alguien a mis 19 años, una compañera de la escuela, a día de hoy no sé por qué se interesó por mí, pero bueno…

Estuvimos juntos durante unos meses, y durante ese tiempo intentamos ser sexualmente activo y digo intentamos porque en mi caso era imposible, porque no sentía ganas de hacerlo, no estaba desesperado cuando pasaban las semanas y no lo hacía, al contrario que ella. Pero me sentía obligado a estar en esa situación tan incómoda para mí, me sentía obligado porque creía que si seguía intentándolo terminaría por gustarme, por cogerle el gustillo, ¿no? Pero no, pasaron los meses y nos separamos, creo que era el paso lógico.

Desde que terminamos hasta hoy no he estado con nadie, las pocas veces que conocía a alguien y surgía la conversación de hace cuánto que no lo hacía, ella me decía 2 semanas, toda desesperada y cuando me tocaba a mí responder y le decía que años, podían pasar varias cosas: o me dejar de hablarme ahí mismo o se reía en mi cara. Realmente no sé cuál era más dolorosa, porque ninguna de las dos opciones eran comprensible con mi situación aunque yo mismo no la conociera bien.

El hecho de ser así siempre hizo que estuviese aislado de la gente, voy a poner un ejemplo de mi trabajo: soy militar en la Armada, estuve embarcado durante casi 4 años de los cuales tengo navegados casi el 70% de los días. Estuve de misión en África durante 6 meses. Así que imagínate esto, más de 200 personas encerradas 6 meses tocando puerto cada 15/20 días. Parábamos unos 2 días. Durante ese tiempo escuchaba a la gente y gran parte de las conversaciones se reducía a llegar a cualquier puerto liarte con alguien del barco si tenías suerte o si no la tenías te tocaba irte con alguna lugareña y pagar por ello.

Entonces para mi fueron 6 meses de aislamiento conversacional (no sé si existe esa palabra jajaja), cada vez que intentaba hablar de algo que no fuese, sexo, prostitutas o más sexo me costaba mucho hablar de algo serio o simplemente charlar de otra cosa. Porque no veía lógico que hablara de algo que no hacía o sentía. Pero muchas veces es más fuerte la necesidad de conectar con alguien en plan amistad o como sea que te obligan y te obligas a mentir.

Lo más posible es que en mi vida me haya cruzado con mas gente como yo, formando parte del 1% de la población mundial, es raro que no lo haya hecho. Pero cómo te identificas, cómo haces saber a otra persona que eres como eres y más cuando eres adolescente o como yo que hasta hace muy poco no sabía que existía este mundo.

Con mis padres es raro, creo que como el de todos jajaja. En 29 años de mi vida solo han conocido a una novia, a esta con la que rompí a los pocos meses, ellos siguen insistiendo que debería buscarme a una mujer con la que casarme y formar una familia, tema recurrente. Pero no sé cómo explicarles que no me siento atraído por ninguna mujer, por lo menos no sexualmente.

Pero bueno, hace cosa de un mes leyendo el periódico, salió una nota sobre la asexualidad y fue como si hubiese abierto los ojos por primera vez, comprendí que todo lo que me había pasado en mi vida, todo lo que había sentido o no sentido era por algo y no simplemente porque había algo mal o algo roto en mí. Me empecé a mover, porque ahora sabiendo que hay mucha más gente como yo, sabiendo que habría una comunidad o algo parecido donde encontrar gente que compartiese conmigo parte de su vida y experiencias y yo poder hacerlo con ellos.

Ayer empezó una nueva parte de mi vida y estoy muy emocionado por ello, estoy ansioso por ayudar, compartir y participar. E intentar sobre todo desde mi pequeña posición ayudar a otros para que puedan evitar sentirse como yo me sentí hace muchos años.

Walter M. Hurtado Gil (PsicoClown)