Historia de un asexual heterorromántico

De AsexualpediA
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Nota: La siguiente historia contiene opiniones e interpretaciones personales que no tienen por qué corresponder con la interpretación de otras personas o con la línea de AVEN.

CAPÍTULO 1

24-07-2014


La introspección personal es una tarea difícil porque en ella no te puede ayudar nadie, sólo te puedes valer tú mismo. Cada uno va a su ritmo y según vamos creciendo descubrimos nuevas cosas y puede tardar años en verlas. Igual siempre han estado ahí, pero hasta que no alcanzas una madurez mental nunca las verás. Otro factor que influye es la “taza vacía”: ¿Cómo vas a encontrar la felicidad y el conocimiento personal si la taza de tu mente siempre está llena de ideas y estereotipos preconcebidos, hasta el borde? Si quieres encontrarte, habrá que vaciar la mente.

En tres capítulos expondré una parte de mi ser que, en cierto modo, siempre ha estado ahí pero muy difícil de ver cuando todo el mundo va contra ellas cuando tienen una mente cerrada. Hace poco encontré la web AVEN, que es una comunidad de asexuales. La descubría hace poco mientras miraba un blog que miraba esporádicamente desde hace dos o tres años, “Diarios de asexualidad”.

En mi familia somos muy dados a la concreción de las palabras, en cierta manera todos tenemos nuestro lado de letrados y más con parte de la familia estudiando Derecho; es importante saber definir y escoger las palabras correctas para que no haya ambigüedades y segundas interpretaciones. Esto lo digo para definir, según lo que vi en AVEN y según mi interpretación, al igual que existe la gente a la que le gusta las personas del género opuesto (heterosexual), del mismo género (homosexual) o de los dos (bisexual), pues existe a quienes no les interesa con ningún género.

Ahora es cuando descubro que hay mucha gente que es asexual como yo y aunque se diga que el 1% de la población mundial es asexual y suene a que es poca gente, serían más de 70 millones de personas. Había un factor que desanimaba y era que eran 70 millones repartida por todo el mundo, con lo que las probabilidades de encontrar a alguien que comparta tu sexualidad son muy pequeñas. Con AVEN ha cambiado ya no sólo se puede contactar con esa gente, también encontrar a la gente de tu país. Descubrir esto te anima a salir del armario o a poner las cartas sobre la mesa.

¿Qué asexual soy?

Con ayuda del material educativo que se han esforzado durante tanto tiempo en AVEN, he podido concretar o etiquetar el tipo de asexual que soy. La gama de asexuales es muy amplia ya lo reflejan cuatro colores en la bandera de la comunidad asexual y no es para menos. Hay que tener en cuenta multitud de factores y conocerse bien a sí mismo con honestidad y más en un tema tan trascendente en tu identidad, o mentirte a ti mismo te pondrá enfermo y hacer daño a quienes te rodean.

Me defino como un asexual heterorromántico, quizá heteroafectivo. Es decir, que no me agrada el placer sexual, o teniendo a una definición general como le gusta a la sociedad, no me gusta acostarme con nadie. Confieso que, con 24 años prácticamente, soy virgen (muy tarde para los sexuales, normal para los asexuales) pero desde siempre sé que si algo no te gusta no lo hagas. Digo que quizá sea heteroafectivo porque lo cierto es que tengo más afinidad con las mujeres para la amistad.

En mis círculos sociales ha habido mayoría de mujeres y siempre he conversado y acercado más a ellas. Con los chicos menos, pero algunos de mis mejores amigos son chicos. Lo cierto es que podría ser más un apunte que una concreción, hay gente que sólo se acerca a un género para hacer amigos, pero una amistad verdadera no se estigmatiza por el sexo. Lo digo muy a pesar en contra mía porque quizá sea un poco heteroafectivo, me acerco más a ellas por la forma general en que son: más tolerantes y menos bruscas al conversar.

Hoy en día sí me siento bien por definirme así y quizá falte alguna etiqueta más porque aún tengo que aprender. El periodo anterior ha sido una época de confusión y por las historias de los miembros de AVEN que he leído también lo han sido.


Entrada en la adolescencia

La adolescencia ha sido como la Edad Media en la historia de la Humanidad: oscura y muy confusa, caótica. He sido siempre una persona poco ortodoxa en todos los aspectos de mi vida, siempre respeto el libre albedrío y no sé si llegué a vivir “la adolescencia”, es decir, hacer amigos que te duran y no olvidas cuando pasan los años, tener experiencias agradables inolvidables, etc. Quizá la juventud me haga exagerar, pero puedo afirmar la segunda década de mi vida, de los 11 a los 20 años, habrá sido la más dura de mi vida, de la que más he aprendido para curarme en espanto y dolor.

En ese manuscrito me centro en el aspecto de mi sexualidad, pero las experiencias que he tenido en este aspecto son bastante relevantes para decir lo anterior. Ha habido más cosas, pero en sexualidad ha sido relevante. Primero hay que decir que soy una persona sensible, parece un gen de la familia ya que no soy el único que tiene un grado de sensibilidad afectiva tan alta. También debo decir que soy tímido, en la adolescencia lo era más y bastante callado. Nunca he hablado cuando no me preguntan, si no es para aportar algo importante, soy de los que saben escuchar.

Lo cierto es que no era consciente de ello, pero a mí me vendieron la típica historia romántica de los cuentos de hadas, el amor surge de forma espontánea y con algo de paciencia y conocer a tu pareja sois novios y algo que lo puede reforzar el la poesía y las palabras bonitas. En esa época creía en los flechazos de Cupido, en que ves a una persona y al instante, sin saber por qué, te entran ganas de conocer y de estar más tiempo en él/ella. Esto se reforzó cuando entré el primer día, en 1º de ESO y es literal, un flechazo a una chica de mi clase. Vamos a llamarla la chica R

Creo tener una memoria eidética porque recuerdo detalles de momentos de mi vida o de personas, no de todas pero de la chica R en concreto sí recuerdo bastante: pelo castaño, 1,60 m., ojos castaños, físicamente se parece a la cantante Melodía Ruiz, alias Melody, pero creo que ella tenía más pecho (no es seguro, los jerséis y camisetas ceñidas engañan); amable, dulce, sonriente, parecía preocuparse por los demás. Su signo zodiacal es Libra, también recuerdo su cumpleaños y creo que era gitana. Nunca lo he sabido, racialmente debía tener a un abuelo que lo era porque se parecía.

Pues eso fue, un flechazo. Si hablaba con ella ya era muy reconfortante y no conseguía dormir a la misma hora alguna noche y eso que soy de buen dormir. Recuerdo mi timidez porque ello me impedía hablar con ella. Lo cierto es que no la encontraba en el recreo, si había ocasión de hablar con ella era en las clases cuando no miraba el profesor. En Música era el momento idóneo, las sillas puestas en forma de U y ella justo enfrente de mí. Le hacían gracia las muecas que hacía, recuerdo que imitaba la sonrisa de Shin Chan. A Shin Chan se le veía desde el lateral y hacía una risa de travieso ya sabías que algo iba a hacer. La hacía reír a incluso me la devolvió una vez para hacerme reír a mí.

Eran momentos casi esporádicos, una vez por semana o menos, pero hacían su efecto. Lo que llamamos química, una reciprocidad afectiva, sí que se dio. A quien le haya ocurrido, cuando piensa en él/ella sonríe así sin motivo, a ambos nos pasaba. Una vez le regalé un frasquito pequeño de colonia, no se lo di en persona por el cambio de clase y por timidez, pero testimonios de sus amigas dijeron que se sonrojó. No sé hasta qué punto de verdad habría en eso, lo que al menos decía es que le gustó.

Antes de seguir con esta chica R, hubo otra chica B que tiene menos incidencia en la adolescencia, pero se la debe mencionar porque pudo ser el primer momento en que se ve mi sexualidad. Esta chica B era un poco acosadora conmigo, decía que si íbamos juntos por ahí o tal, pero no la conocía de nada. Una vez hice caso a unos compañeros en insinuarme ya por sucumbir a la presión social, pero no me sentía nada cómodo y no me sirvió de nada. No se prestaba a ninguna conversación, era de las chicas rebeldes que no sacaban buenas notas y no era muy seria. No me atraía, pero ella insistía; se pasaba dándome caricias, e incluso una le di un empujón porque ya no podía más. He de decir que era algo nervioso y me ponía loco cuando se me agotaba la paciencia. Los compañeros dicen que le di en el pecho y por eso, obviamente, se molestó. Me dijeron si me gustó eso y dije que no porque, además, le había hecho daño, luego me preguntaron si era gay. De modo que con esta chica me quedó claro que la gente se embelesa con el sexo y que el placer sexual y la atracción sexual por sí mismas no me gustaban. Si no hay motivación amorosa, no es nada.

Volvamos con la chica R, en 2º de ESO nos fuimos toda la clase a una escuela de verano de inglés durante el periodo escolar, durante una semana. No tengo recuerdos buenos de esa experiencia, pero en este tema había unos que lo compensaban ante el bullying (acoso escolar) de los compañeros. Todas las noches había bailes y en uno recuerdo un momento de los que salen en las pelis: el tiempo se ralentiza, cuando nos vimos nos paramos en seco por timidez y luego una de sus amigas nos sacó una foto. A los dos nos alegró, la vi a ella y a sus amigas les daba esa risilla cuando se es correspondida y luego bailamos juntos un rato. Ahí entendí que era amor lo que sentía.

El problema es que si a alguna vez la invitaba a salir, una vez recuerdo un concierto, no estaba disponible o me decía que no. Eso empezó a pasar en 2ºde ESO, cuando se acababa el curso. Pero el siguiente curso, con 13 años, fue bastante mortífero.

No coincidíamos en clase porque estábamos en grupos distintos, no la veía en el recreo, no la veía en general. Intenté darle a algún regalo, probé en San Valentín, esperando que la ansiedad que me producía el no poder verla se mitigara. Lo que sucedió fue lo siguiente: Un amigo mío, que fue ese año en su grupo, vino a verme y tenía un mensaje de la chica R, que la dejara en paz y que no quería nada. A esto se sumó otro hecho, que en un recreo ella quiso verme fuera del instituto. Con fuera es una tienda cruzando una carretera en frente de la entrada del instituto, no muy lejos. Me presentó a un chico que me dijo, era su novio. Para que os hagáis una idea, el chico era como Step de “A tres metros sobre el cielo”, no sé cómo era puesto que sólo le vi una vez, pero iba con moto, chaqueta negra de cuero y, por lo demás, el típico tío guapo que te venden las novelas y canciones adolescentes.

Como persona sensible esto afecta un poco más que al resto, digamos que estuve una semana sin levantar cabeza más que atender lo mínimo en clase, pero las noches eran fatales. En estos casos se dice que te rompen el corazón, pero para alguien sensible es como si hubieran tirado la bomba atómica sobre él. No se cura porque no deja nada que curar. He sido una de esas personas que casi hace una tontería por lo ocurrido. Digo casi, la idea era irme de mi ciudad, pero menos mal que mi lado racional fue funcionando cuando estaba a mitad de camino al salir en un recreo. ¿Sólo 50 euros y esperando en la estación de Madrid a saber adónde? Me di la vuelta antes que se acabara el recreo.

A la gente que he conocido le cuesta entender este sufrimiento, lo más sabio que te pueden decir es que hay mirar hacia delante. De todas maneras, nunca cambiaría esta experiencia por nada del mundo. ¿Cómo aprendes que el fuego te hace daño? Poniendo la mano en él.

La chica R marcó una etapa de gran sabiduría personal, aprendí a discriminar entre enamoramiento y amor. El enamoramiento tiene que ver más con la atracción sexual y es pura pasión, que lleva a desembocar en el sexo. Es puro instinto y pura química, pero en el fondo es frívolo y vacío; para una relación amorosa puede servir o no para iniciarla. Si basas una relación sólo en eso, te llevas el peor golpe de los muchos que te puedes dar.

Además, vi que esta chica no era para mí. Según lo que recuerdo de ella y hasta día de hoy que miré su cuenta de Facebook, es una chica que se divierte con las fiestas y en su grupo de amigas sin ningunas relaciones. O sea, ¿que lo que sintió por mi era pura química? O no había nada de sentimiento amoroso, o se murió cuando no lo reforzó una atracción sexual. Quizá la timidez y la dificultad de verla porque soy un chico más centrado en estudiar hiciera lo suyo, pero ella tampoco me llamaba a mí y también lo era.

Encontrar a alguien que entienda tu posición amor solamente es difícil y después del desbarajuste que supuso éste me hice una tradición. Empezaría un mes después de que ella le dijera a mi amigo que la dejara en paz y es que me compré un anillo. Tradicionalmente, cuando te prometes a una persona, la alianza se coloca en el dedo anular como compromiso de amor hacia tu marido/mujer. Luego en series he observado que la gente que busca pareja no se acerca a un casado porque les ve el anillo, si se lo quitan ya van a por él/ella.

Este anillo mío era una promesa de todo lo contrario y que explota ese efecto que produce una alianza de casado. Mientras lo llevara no querría tener nunca una relación amorosa por la frivolidad con que la gente se toma el amor. Al principio fue un Anillo Único de “El Señor de los Anillos”, pero en plata; sin embargo, se rompió y aún lo conservo y adía de hoy es un anillo de cobre que cambia de color con el calor. Eso me da igual. Lo cierto es que siempre se queda azul oscuro, casi negro. No sé cómo llamarlo, últimamente lo llamo la Alianza Azul pero es igual mientras se entienda su mensaje original.

Quiero aclarar que he visto el simbolismo de AVEN sobre el anillo de asexualidad, pero no tiene que ver. En aquella época, 2004, aún no conocía la comunidad y, además, se lleva en la mano derecha. El mío lo llevo en la izquierda porque lo llevan ahí los casados (en realidad da igual donde lo lleven pero la mayoría, incluso mis padres, lo llevan en la izquierda). El anillo simboliza una repulsión por la idea de tener pareja mientras lo lleve puesto, podría ser una especie de arromanticismo temporal, recalco esto porque cuando terminé el instituto me quité el anillo a favor de otra chica que también me ayudó.


Lecciones personales de esta etapa

El enamoramiento es un estado bioquímico temporal de alegría y admiración irracional, en que te sientes atraída por otra persona con quien te satisface en algún ámbito, que suele empezar por comprensión y comunión en opiniones y aspectos triviales de la vida. Primitivamente tiene más que ver con la reproducción sexual, puesto que es un criterio de selección de genes y cualidades aptas según tus preferencias; es el primer paso para y las estrategias para aumentarla son la comunicación no verbal de carácter sexual e incluso emotiva (menear caderas, caricias, mirarse, etc.). Ése es su posible origen, pero al evolucionar socialmente el enamoramiento lo usamos para un romance, como parte del romanticismo de una pareja sin tener necesariamente que llevar al deseo sexual; ésto algo más difícil de ver en los alosexuales porque empieza en el enamoramiento y acaba en el deseo sexual, pero ambos van desligados. Si no es correspondido, lleva a un desgaste bioquímico y a una ansiedad.

El amor, en una definición muy básica y universal, es un deseo por aumentar la felicidad de una persona y/o varias y de mitigar su sufrimiento. En una relación romántica o afectiva involucra concordia comprensión profunda y apoyo en sus ideas y proyectos de la vida. Puede involucrar una sinergia, un trabajo mutuo en los sueños individuales de cada, dando un resultado mucho mejor del que conseguiría cada uno en solitario. En la definición más elemental el amor se da por igual en la relación afectiva y en una relación romántica, pero ninguna es mejor que la otra. Lo que puede distinguir un amigo de una pareja son factores personales de cada relación y cómo quieren definirla cada uno.


El enamoramiento es el primer paso para el largo proceso químico hasta el acto sexual, pero el amor verdadero se desliga completamente de este aspecto. En la filosofía de Platón, el amor sería la Razón, la claridad y una realidad universal y el enamoramiento serían los Sentidos, unas sombras del amor que muchos creen que lo son pero no tienen que ver. Sin embargo, puede emplearlo como método para reforzarlo en los casos que así se quiera, como en la demisexualidad.

CAPÍTULO 2

27-07-2014


En este capítulo viene la continuación desde los 14 años, en que viene el periodo final de la ESO y mi entrada en el Bachillerato. En esta época estaba decaído en el tema amoroso, fue una etapa arromántica que no terminaría hasta que llegara a la Universidad. Durante esos cinco años y medio estaba en un periodo de autdescubrimiento y un denominador común a quienes han pasado por una etapa mala es la búsqueda de una nueva perspectiva para que no ocurran de nuevo.


Inmersión en el “mundo hipersexual”

Durante esos años me renegué al final a documentarme. Pongamos un paralelismo, resulta que un ateo o un no-teísta son las personas que más saben sobre religiones, como Richard Dawkins y su “cruzada ateísta”. ¿A qué se debe esta paradoja? Quizá por curiosidad y encontrar un origen común a cada dios, por pura poesía y curiosidad o, quizá el más probable, para saber a qué te enfrentas y aprender a defenderte. Con el panorama sexual he hecho lo mismo; no negaré que he curioseado en la web sobre prácticamente lo que he podido encontrar de sexo: pornografía adulta y series hentai, todo por conseguir algo con lo que defenderme de los que me están continuamente hablando y sobre “hacer el amor”. Era una manera de “la supervivencia del más apto”, o conseguía adaptarme de alguna manera o podía caer en depresión.

Hoy en día sé menos que un sexólogo, obviamente pero podría dejar confusos a quiénes me digan que hacerlo es ventajoso. ¿La gente se sorprende y le gustan cosas como “Cincuenta sombras de Grey”? He visto sinopsis de esa historia y nada de lo que habla me sorprende, tanto por desinterés sexual en lo que narra como por lo que ya conozco. Además, el conocimiento es poder, si sabes explicar en un debate rebatiendo los puntos de sus propios argumentos porque no se han aclarado, refuerzas tu posición; es como la abogacía y, como ésta, no es tarea fácil.

Esta experiencia, en cierto modo, ha tenido algo beneficioso. Al no conocerme a mí mismo y al estar confuso ante tanta hipersexualidad, creía ser un célibe que me imponía una restricción sexual.

Una comparación parecida fue un programa de un caso policial con un interrogatorio algo especial. Dos policías preguntaban a un sospechoso si había cometido un crimen y el sospechoso decía que no. Estuvo diciendo todo el tiempo que ni sabía de qué iba el caso, pero los policías lo presionaban diciendo que sí, que lo hizo de tal manera y el hombre estuvo sometido durante 9 horas, incluso lloró. Al día siguiente, el sospechoso dijo que sí lo hizo y lo describió de la misma manera en que le sugirieron los policías. Tras un tiempo, pillaron al verdadero culpable. ¿Qué pasó? Fue una tortura psicológica para ese hombre, diciéndole sin conocimiento que lo hizo él y al final se autoconvenció de lo que le dijeron los policías para que lo dejaran en paz.

De igual manera me sentí yo, creyéndome un célibe porque no sentir atracción sexual por nadie así no era “normal”. Así que vi vídeos eróticos, juegos y fotografías de entretenimiento adulto, todo para comprobar si era una restricción. He de confesar que con la revolución hormonal de la adolescencia he tenido alguna masturbación, pero no es onanismo porque no buscaba el placer sexual, sólo el orgasmo. Alguna vez lo usé para desfogar estrés porque siendo tan joven no conocía otra cosa.

Lo curioso que considero de esta etapa es que utilizara el orgasmo como un placebo, como un analgésico, ante una adolescencia difícil y, sin embargo, rechazara otras drogas a las que ya a los 14 o 15 años se tomaban, como el alcohol, el cannabis y otras drogas de moda. Supongo que estaba concienciado de las drogas y su efecto perjudicial y el orgasmo sirve biológicamente para crear las endorfinas, que producen el mismo efecto y las crea el cuerpo. El cuerpo siempre encuentra maneras de mitigar su dolor y supe explotarlo por decirlo de alguna manera.

Esto puede resultar extraño y contradictorio para algún escéptico, ¿cómo puede ser que el material de contenido adulto me produjera estimulación sexual si estoy diciendo que no tengo interés en la atracción sexual? Por ejemplo, Sherlock Holmes se inyectaba morfina porque no le agradaba la ociosidad, le agradaba tener la mente activa y de la misma manera empleé el orgasmo de forma esporádica durante dos años. ¿Cómo podía funcionar la estimulación sexual? El sexo por el sexo nunca ha sido de mi agrado, pero al igual que un demisexual, he imaginado que los dos tenían una conexión emocional previa, una amorosa. La palabra adecuada sería erotismo, amor apasionado con sexo, con el porno también imaginaba erotismo. De todas maneras, ése sería mi caso y mi explicación para el que no separa deseo sexual de atracción sexual, pero estos dos términos no van unidos para nadie.

Al final superé esta etapa por dos motivos: Control emocional, autocontrol y algo de meditación, como sustitutos para evadir el estrés y las agonías personales. Renunciar al orgasmo fue una opción personal, pero nada tuvo que ver con la atracción sexual porque en la masturbación sólo está uno mismo. Además, renuncié al material adulto antes que al orgasmo porque, al igual que una serie o una película te llama la atención por sus tráileres y su promoción, lo quieres ver, pero luego te puedes llevar una decepción.

Como seguidor del cine, un buen argumento suele ser fundamental. Para mí eso no es lo que importa en una película porno o erótica, así que ya me cansaba antes. Esa anécdota siempre me pasaba, cuando veo un vídeo porno español y me aburro, hay lo que se llaman “cámaras ocultas”, que dudo sean reales y suelen tener unos cinco minutos de conversación y luego la acción, por decirlo de alguna manera. Bostezo en esa segunda parte y pienso “¿Y el vídeo dura 20 minutos? Lo dejo ya.” Actualmente lo detesto más porque me enteré que la gala de los Goya de 2013 se hizo un vídeo porno en los baños ¿En serio? ¿En la vida no hay multitud de alternativas para una historia que “profanar” un evento importante?

Además de una temporal alternativa para el aburrimiento y eliminación de estrés, también hallé belleza en el material que encontraba. Al igual que admiras el David de Miguel Ángel, la Venus de Milo o la Maja desnuda, encontré gusto en aquellas fotos que no eran tan sexualmente explícitas, es decir, sin enseñar órganos genitales ni ponerse con posturas seductoras. Existían modelos que se adherían a esos criterios y me gustaron más. Si hubiera sabido que existen fotos con fines artísticos, habría ido otras páginas web; la comunidad Deviantart es el sitio que más miro ahora cuando busco arte de este tipo.

A pesar de lo descrito, nunca me identifiqué como asexual puesto que aún estaba perdido en ese tema. Lo que me hizo tener aguante es que era y soy una persona poco ortodoxa en todos los ámbitos: Soy nerd, entrando en el budismo en esos años y enganchado a los videojuegos. ¿Qué más importaba ser diferente en otra cosa, si además me daba igual qué pensara la gente de mí? En esos cinco años confirmé mi indiferencia ante el placer sexual, pero respetando a quienes la buscaba como método de romance, a tener argumentos contra los detractores de esa postura y a descubrir un mundo de belleza artística, lo que me hizo liberar el lado artístico. Ya dice el refrán: “De músico, poeta y loco, todos tenemos un poco”.


Una luz en la oscuridad

Con el cambio en el ámbito educativo español, con la llegada de los planes nuevos de Grado, estuve un año en un plan antiguo, pero quise empezar un Grado para estar al mismo día. Es relevante este factor porque empezando en este nuevo Plan de Grado encontré a otra mujer, la chica M. Esta chica tenía un año menos que yo, de ojos y pelo castaños, 1’69 m., se asemeja a la cantante Maria Isabel físicamente; inteligente, culta, trabajadora, de signo Leo.

Nota: Dado que dije de la chica R que se asemejaba a la cantante Melody, a cada uno se le puede encontrar un doble más o menos exacto y es más fácil si son famosos.

Con esta chica es que había una buena relación afectiva con ella desde el principio. Nos entendíamos bien, compartíamos nuestra personalidad responsable y trabajadora, además existía una sinergia porque trabajábamos bien en equipo, si éramos los dos solos era muy productivo. No es que crea en las almas gemelas ni mucho menos, pero sí que existen personas con las que coincides como si fuera un doble tuyo en personalidad.

La chica M, sin embargo, tenía novio. Suele pasar que pasas más tiempo con tu pareja y no fue una excepción, pero dado que la universidad primaba ante todo, la relación con ella era buena. De hecho, tuvimos un grupo más grande, todo femenino, pero con la chica M tenía más afinidad afectiva. Durante dos años ha habido una relación cordial y bastante cercana entre nosotros. Debo señalar que rompió con su novio en ese periodo de tiempo y yo creía tenía cariño especial por ella dado que era raro encontrar a alguien tan acorde contigo. Estaba desentrenado, pensé que sería amor romántico, pero con la experiencia anterior no quise decir algo indebido y arruinar una relación tan buena.

Le confesé ese afecto especial, ese amor. Ella no se lo esperaba y dijo que le interesaba como amigo; no me sentó mal y diré por qué. Ella, al igual que yo, también ha tenido sus malas experiencias y no era lo que necesitaba. Luego ya sabía de antemano cuando existe una afinidad entre las dos personas y un deseo afectivo más intenso por estar con él/ella, lo que marca la diferencia entre romance y amistad. No existía ese deseo afectivo, solo el cariño o amor. Lo hablamos y desde entonces somos buenos amigos. Reconocí que ella, aun siendo un año más joven, era sabia y lo hizo mejor, no querría que esta chica M no fuera otra cosa que una amiga que me entiende y ayuda y a la que yo le correspondo de la misma manera.

Estando como amiga, esta etapa fue trascendente porque me quitó las penurias. Es muy difícil encontrar a alguien que te comprenda y te ayude sin señalarte como un bicho raro. Su amistad volvió a darme confianza y el mencionado Anillo Azul me lo quité por si volvía a encontrar una relación romántica. En una noche fría sin calor ni estrellas, ella ha sido la radiante luna que ha vuelto a darme vida, una luz en la oscuridad.


Problemas de sexualidad con los amigos

Existe un prejuicio bastante desconcertante en nuestra sociedad, que pude llevar sorprendentemente con gracia y humor durante lo que quedaba de carrera. Un chico y una chica, si son tan afines y les ves irse juntos a todas partes, a la fuerza tienen que estar saliendo como novios. Repito la paciencia con que lo llevé yo, pero a ella le disgustaba el estereotipo.

Incluso en el grupo de amigas hubo que desmentirlo, aun sabiendo que la chica M tenía novio (creo que tuvo dos en total durante todo el periodo de la carrera universitaria), también las chicas estuvieron insistiendo en que la chica M me gustaba. Yo lo negaba, decía que sólo éramos buenos amigos, pero supongo que no se puede llegar a entender una gran relación afectiva con tantas cosas en común si no se tiene, o también porque ya sabía que mis amigas eran muy cerradas de mente. Este cuento duró hasta el último año en que les di la razón como el que le da la razón a los tontos. Mis amigas no son estúpidas, solo ignorantes en este tema y eso tiene solución siempre que se presten. Además, eso convendría porque vi con una cartulina estrecha que no te deja ver más que lo que tienes enfrente es muy perjudicial a la larga.

Lo que descubrí ya desde el primer año, era que todo el mundo lo pensaba. En ellos lo entendería porque no nos conocían tanto a mí ni a la chica M, pero mis amigas podrían representar la idea de la hipersexualidad (el grupo era grande) porque se lo explicabas y era un diálogo de sordos. Lo que también las hacía pruebas vivientes de la hipersexualidad eran sus conversaciones sobre el sexo, que era un tema bastante tabú, pero lo sacaban alguna escasa vez.

Eran pocas, pero recuerdo la última porque tocó la fibra moral ya fue ofensivo aunque dijeran que era “normal”. Explicaré el contexto: A mi amiga, la chica M, le concedieron el traslado de universidad por ocho meses durante el tercer año de carrera, en 2012 y en una reunión con mis amigas hablaron de sexo. Hablaron sobre las cremas especiales para las relaciones sexuales u onanistas, para las mujeres sobre todo y los aparatos como los dildos. No me incomodaron dados mis previos conocimientos y mi indiferencia ante el tema, no es un tabú para mí, pero tampoco dije nada. Sólo una mención de si quería algo de esos temas y dije que no porque no me llamaban la atención. Una de las chicas me llamó soso y viejo, como si tuviera la impotencia de un jubilado.

Para lo siguiente debo poneros en contexto: En una fiesta universitaria, mis amigas estaban bebiendo y me suele pasar que me quedo fuera cuando digo que no quiero beber. Hablaban sobre relaciones sexuales y en un intento inútil y estúpido de integrarme, me inventé que me hacía una masturbación a la semana, o incluso dos. Bien, pues recordamos esa fiesta universitaria y una de las chicas dijo que me masturbaba pensando en la chica M. Lo que dije ni siquiera lo recordó y lo dejé claro, pero como quien oye llover. Las chicas lo trataron de normal, pero supongo que se entenderá mi posición en aquel momento. No dije nada más y ni me fui por educación.

Estas circunstancias hicieron que me cerrara en cuanto al tema de la sexualidad y más en el personal. Menos mal que mi amiga no estuvo presente, ni se lo he dicho. No sé siquiera si se enterará leyendo esto, diciéndoselo o simplemente no se enterará nunca. Esto me dolió como asexual, pero más por la impermeabilidad de mis amigas, ahora se entenderá por qué al final tuve que darles la razón en cuanto a que me gustara la chica M. Ya era bastante intolerancia para aguantarla en un día.


Resumen

Esta etapa desde el bachillerato y durante una parte de la universidad es muy dispar y es que cada persona es como es y ha tenido unas vivencias personales tan únicas que le obligan a tomar caminos inimaginables. Lo que no se me puede recriminar en mi caso particular es que el sexo, el orgasmo concretamente, no me guste si no lo he probado. En mi caso, no ha sido más que explotar un mecanismo de mi cuerpo para una etapa concreta, eso es todo. No digo que, por ejemplo, no me gusta Crepúsculo ni Cincuenta sombras de Grey si no he leído o visto algo.

La asexualidad siempre es vista como un problema disfuncional porque somos seres biológicamente sexuales, pero eso es como decir a un homosexual es un enfermo como se hacía hace 100 años. El problema viene de la educación, que no ha habido al respecto y falta hacer el ejercicio democrático y de respeto que, por ejemplo, existe con la homosexualidad. Quienes hemos tenido esa incomprensión social nos ha salido el pasado que tenemos.


Lecciones personales de esta etapa


Estimulación, placer y atracción

Nuestro cuerpo es biológicamente sexual, la evolución salió un proceso que daba una mezcla de genes más refinada para dar más variedad y en base a eso han salido mecanismos complejos para producirlo; el cuerpo tiene zonas erógenas, hay mecanismos no verbales y de contacto, etc. todo para producir ese proceso. Entre esos está el placer sexual, que parece haber sido una respuesta positiva a cuando se realizaba el acto reproductivo y ahora se ha refinado en una sensación de goce y euforia que se ha aislado de su objetivo primario.

Después, el placer, en líneas generales, es la sensación agradable en respuesta a la satisfacción de una necesidad de algo, como beber, dormir, entretenimiento, etc. Una necesidad empieza con una estimulación por algo y se crea con satisfacer esa estimulación cuando la tienes.

El placer tiene una definición universal y vienen los distintos medios para conseguirlo, de ahí sus subdivisiones. Para la mayoría de las personas está el placer sexual porque la estimulación se aprecia a través de los sentidos, hormonas y demás mecanismos corporales. A cada uno le estimula, de forma fija o temporal, lo que sea necesario para conseguir esa sensación agradable; si un acto no te estimula más o nunca lo hizo, simplemente es la inexistencia de estimulación o su desaparición, no tiene por qué ser siempre una represión, como piensan sexólogos y psicólogos metiendo en el mismo saco a personas sexuales con traumas y a los asexuales.

De ahí que el símbolo del pastel en la comunidad asexual me parece un buen ejemplo, porque el grado de placer que produce el dulce puede igualarse al sexual y aunque se diga que no tiene que ver, los dos entran en la definición de placer y la intensidad sí puede compararse.

La atracción sexual viene cuando, por un género u otro, te estimula para ese placer. Ahora bien, puede no haber placer porque no existe esa estimulación sexual por otra persona, o sí que puede existir, pero sin ese objetivo del contacto sexual. Cada uno tiene sus placeres dependiendo de qué le estimula, pero a quien el contacto sexual con un segundo no le produce estimulación o ni siquiera los mecanismos para ese fin, sería un asexual.

Para el placer sexual no existe sólo ese mecanismo, hay infinidad de estimulaciones y cada persona es un mundo. Entonces, en esta definición ¿entrarían a quienes les estimulan mecanismos como los vídeos eróticos, el BDSM, los masajes, etc.? Parece ser que sí, entra cualquier estimulación diferente a aquella que viene con el coito o cualquier otra forma de contacto sexual con alguien más, ya depende de la propia persona averiguarlo.

Amor, amistad y romance

El amor era bastante universal, en su forma básica es el deseo de hacer feliz a alguien y que sufra menos, que viene de la empatía. En nuestras relaciones sociales, solemos elegir inconscientemente a las personas por algún motivo o interés, pero surge tu preocupación por su bienestar y haces lo posible por acrecentarlo; eso sería el sentimiento amoroso.

Ahora bien, amor lo asociamos directamente con las parejas, el amor romántico. En realidad, el amor se puede sentir por cualquiera, a veces dices que si quieres a alguien como a un hermano/a, como un amigo/a o como un novio/a. Si el amor es universal, ¿qué crea esas etiquetas? Las asociaciones con otras cosas.

Cuando encontramos la amistad, solemos decir que un verdadero amigo viene cuando se preocupa por ti, pero eso también lo hace una pareja cuando es amor verdadero. ¿Es un amor más superior que el otro? Por ambos te preocupas, entonces no puedes categorizar por ese factor. Lo que podría diferenciar una amistad de un romance es la intimidad.

Con una amistad quedas, sales, pasáis el tiempo los dos y compartís gustos y opiniones. Hay veces que, visto de forma menos agradable, pero más realista, elegimos a un amigo por un interés. Con un romance haces lo mismo, pero surge un estado en que quieres tener más tiempo con esa persona, pero a la vez más privacidad por cualquier motivo.

De modo que la distinción entre amistad y romance puede ser el grado de intimidad que quieres con alguien, lo que lleva al compromiso social que quiere establecer con esa persona y se ve influida por la afinidad social. Dos personas que se ven como amigos y comparten suficientes rasgos, es una amistad; si comparten muchas cosas y quieren ser novios, llegan a un romance; ahora bien, si quieres a alguien para probar como pareja pero no comparten suficientes rasgos, lo mejor es estar como amigos porque, de llegar a pareja, habrá conflictos y acabarán rompiendo; si quieres a alguien como amigo pero hay suficientes cosas en común para ser un romance, suele ser frustrante para ambos hasta que quieran ser una pareja pero están bien como amigos. Pero todo esto se ve con el tiempo y depende de las personas involucradas.

CAPÍTULO 3

29-07-2014


Este último capítulo tratará sobre mi experiencia como asexual, la cual habla sobre una parte de la carrera de Magisterio hasta su final en este año, en que ha habido una experiencia que considero en parte romántica, pero puede ser más vista como afectiva y amistosa; a quienes he preguntado me han dicho si al llamarlo noviazgo lo decía en serio, ahora vendrán los detalles. Esta etapa no está marcada sólo por eso, también por una entrada a descubrir la asexualidad dado que empecé a documentarme sobre si era posible que hubiera más gente como yo.


En un San Valentín empezó…

Al ser una persona interesada en los blogs y en los foros, me gustaba más conversar con gente sobre diversos temas y más cuando los temas de conversación más repetidos ni me interesaban ni dejaban hueco para mis temas por ser aburridos para los demás. Si era de religión, filosofía, amor, etc. no podía contra un grupo de amigas más interesada en los cotilleos de los programas del corazón o en series que no podía ver por falta de tiempo o desinterés. Así que estuve dando tumbos por varios foros y al final estuve un tiempo en uno, incluso tuve ocasión de una quedada durante las Fallas para conocerlos y dialogar en persona; fue gratificante.

Ésta es la introducción para una relación que duró desde 2011 hasta 2013, en la que conocí a la chica A: venezolana, 1’65, signo Tauro, pelo moreno, tres años mayor que yo, era universitaria en los dos últimos años de empresariales, atractiva, inteligente, podías hablar casi cualquier cosa de ella. Empezó en el foro mencionado antes y había buenas sensaciones entre los dos. Nos llevábamos bien, hablábamos de temas personales y en cuestión de un mes o dos meses, calculando un tiempo intermedio, le dije si quería ser mi novia. Fue en el 14 de febrero y sabemos lo que hay ese día y la respuesta literal no la recuerdo, pero diciendo que aunque había distancia y aún no nos conocíamos bien, nos llevábamos bien y me dijo que sí.

Como novios en la red era algo complicado por la distancia, pero conseguimos hablar casi a diario excepto en vacaciones o enfermedad. Todos los días conversábamos una hora mínima y tres máxima. Surgieron temas como la tensión en Venezuela, temas políticos, de historia, de poesía, de la universidad, etc. y nos decíamos el “TQ” y el corazoncito para despedirnos. Compartimos fotos e incluso nos vimos por web y vi a su madre, a ella le caía bien. Alguna vez hablamos de un viaje en verano para vernos, pero se posponía porque a ninguno nos pillaba bien.

Fuimos conscientes de que era una situación poco real, pero creo que incluso “evité” que un ex-novio suyo que se fue a México volviera con ella porque le explicó mi situación. Ya se sabe, en internet todo es cuestionable, pero encontré el perfil de ese ex-novio y me contaba las conversaciones que tuvo. Me temía que fuera a dejar de hablar conmigo porque alguien a distancia lo tiene más difícil para prevalecer en una “lucha romántica”. Pero siguió conmigo.

Debo decir que alguna vez tuvimos lo que llamamos “cita virtual”. No sé si alguna vez habéis estado en un foro o con una persona relatando una historia real en que os vais turnando. Era imaginar un sitio, hacer tales cosas, llega la noche, alguna caricia o lo que surgiera y ya está. Nunca “hicimos” más allá de besos y caricias y creo que fueron dos citas en total, fue lo más parecido a una real; no se puede comparar, pero era divertido. Lo que le faltaban era las simulaciones de los Sims, una vez incluso vivimos una relación real a través de un juego de Los Sims en Facebook, peor lo dejamos porque era como el juego de las granjas: quitaba mucho tiempo; por lo menos éste era más útil.

Comenté esta relación con mis amigas y fueron bastante escépticas, excepto la chica M que me apoyaba. Las demás me interrogaban cada vez: si estaba seguro de que éramos novios yo contando la historia de antes. Incluso se burlaron de ella alguna vez, creo que incluso tenían prejuicios. Esa actitud y en general de prejuicios, me fastidia bastante.


…Y en otro San Valentín terminó.

El primer año fue genial, pero el segundo fue ya a menos. Ella estaba con sus trabajos finales y tenía menos días para hablar. Yo estaba igual con las asignaturas y demás. Creo que algún tema nos fue distanciando. Por ejemplo, veía el sexo únicamente como un factor reproductivo y algo que apareció que ganó terreno en la evolución para ventaja nuestra para la diversidad y ser lo que somos hoy. Era la separación clara entre sexo y placer sexual, que el primero era necesario, pero el segundo era prescindible para mí. Ella no lo veía así y al menos alcanzamos el término medio de que el sexo fuera una expresión de amor sincero y que se hiciera de vez en cuando para reforzar la pareja. La segunda parte sería si mi supuesta pareja quisiera hacerlo, por ejemplo ella misma si llegaba a verla.

En Navidad o un poco antes, de repente se cortó la comunicación. Enviaba mensajes, pero ella no me contestaba, fue así hasta febrero de 2013. El 14 vi su perfil de Facebook con otro hombre. Debo decir que la sensación que tuve fue bastante más clara de lo que creí; alguien en mi situación se sentiría furioso e incluso se volvería un troll acosador en posiciones más radicales o incluso después de la angustia por no contestarte cuando ponía en Facebook que leyó tus mensajes. En mi caso… nada.

Debió de ser por la experiencia que ya arrastraba de la que aprendes serenidad e indiferencia, de que por sentir algo tan gordo en el pasado el resto no se podría comparar, aunque fuera un poco. Pero fue nada, ni siquiera unos segundos. Alguno puede que crea que enfado, porque lo siguiente que hice fue borrar las fotos y todo el material de poesías y cartas, e incluso algún mensaje del foro que conservaba. Todo lo borré, como si nunca hubiera estado allí. Después, dado que aparecería en mi motor de búsqueda de Facebook, la única solución fue bloquear su cuenta. De un plumazo, como si ella nunca hubiera estado.

Unos días después decidí recuperar mi viejo Anillo Azul para volver a la soltería incondicional y quién sabe si me lo volveré a quitar. Considero que fue un engaño y, además, creo que había confianza para decir que si no quería seguir no pasaba nada, prefirió la indiferencia. La eliminé de la misma manera en que ella me eliminó de su vida virtual. Mi amiga la chica M, me enseñó un programa cuando se lo conté, eran casos de gente que tuvo problemas como el mío: relaciones por internet, que si daba largas y luego no le hablaba, tenía que descubrir si iba en serio la relación o si era un timo. Debo decir que me he encontrado cada cosa sorprendente, como amor entre un hombre y un transexual que funcionó porque ahí se traba sólo de amor, alguna pareja heterosexual u homosexual que también triunfaba a regañadientes; pero también estaban los timos, los perfiles falsos y quienes se decepcionaron y nunca les volvieron a hablar.

Al parecer, en ese sentido no estaba solo, me puse a investigar si el perfil era auténtico y todo. Sí que lo fue. En septiembre de 2013, me entró la curiosidad después de tanto tiempo y hubo fotos nuevas: Una barriga de 8 meses, justo el mismo tiempo desde que me llevé la desilusión.

Asentar una relación romántica y tener un hijo no ocurre en dos meses tuvo que ser de más tiempo. Supongo que ha sido culpa mía por creerme una relación virtual y forzarla tan rápido o de ella por engañarme cuando pudo acabar con ello.


Asexualidad en la red

Esta relación revela en pequeña parte que mi única relación “seria” puramente romántica, dado que así lo creía hasta descubrir el engaño, fue por internet dada la incapacidad de conocer a nadie que te entendiera en mi ciudad. Era curioso o ya tenían o no les interesaba tener pareja y menos con alguien que no se dejaba atraer por el lenguaje corporal ni nada. Al principio comenté mi búsqueda en la red y lo más próximo que encontré fue algún blog en el que se agregaron algunas personas de varios países. Fue una salida y un alivio saber que había personas con mi misma corriente sexual, aunque fueran pocas.

La pena fue que el blog tenía pocas entradas y me temía que acabara desapareciendo al no tener visitantes. Fue poco para mí porque hablaba de su pasividad a la atracción sexual, incluso vi que existían asexuales y conocí datos. Lo que no supe entonces era que existiera una comunidad asexual global y con quien tener contactos, lo que el blog era lo más que tenía. Aun así, empecé a definirme como asexual, pero sin “poner las cartas sobre la mesa” porque ya conocía los antecedentes sociales.

Suele ocurrir que cuando tienes un apoyo, aun siendo pequeño, puedes empezar a realizarte desde ahí. Empecé a documentarme por mi cuenta sobre el sexo y qué existía al respecto. Como un filósofo que se pone a elaborar su teoría y medita sobre las palabras y sus definiciones, quería poner mi granito al grupo asexual para que pudiera ser entendido. En solitario era bastante difícil y además tenía la carrera por terminar, pero esa determinación no ha desaparecido, supongo que sería la vena de maestro.

Luego, hace cuestión de unas semanas, por el blog descubrí la comunidad AVEN y ya hasta la actualidad espero ir saliendo poco a poco al mundo, ir conociendo a más gente que compartimos una manera de ser y conocer la asexualidad y la sexualidad mejor para saber defenderme y que la gente entienda nuestra identidad sin discriminaciones ni estigmatizaciones.


Reflexión personal

Hacer esta introspección personal y este análisis de mi vida lo consideraba necesario porque siempre ha estado las dudas desde que descubrí la comunidad AVEN. ¿Podría haber sido sexual pero lo he reprimido? ¿He confundido conceptos y sensaciones cayendo en algún tipo de sentimiento que se confunde con la sexualidad? ¿La identidad de asexual heterorromántico puede desmoronarse porque algo se me escapa y es sólo una etapa?

No habría empezado estos capítulos si no hubiese una sensación personal sin que nada pudiera contaminarlo, si no se es honesto con uno mismo puedes crear una gran mentira que empieza dañándote a ti y puede dañar a los demás. En realidad he padecido más por amor romántico y por desconocimiento que por no saber si me interesaba la atracción sexual, porque nunca la he tenido. He sufrido más por dolor emocional al no ser correspondido en un romance y además he creído durante mucho tiempo en la correlación amor-sexo porque en eso cree todo el mundo, sucumbí a esa creencia porque no había nada más y sería un paria si no lo pensaba.

Si no existe una atracción sexual primaria, cualquier atracción producida por una estimulación a través de los cinco sentidos, no puede ocurrir nada. Hoy en día compruebo que la gente dice que no es lo importante, que si encajas con alguien en todo o casi todo puede haber romance, pero eso se queda en palabras y al final priman las estimulaciones de cualquier tipo (besos, caricias, toques en zonas erógenas o sensibles, etc.).

Nunca he tenido interés en el contacto sexual con otra persona, ahora eso lo concreto en ser asexual y en el sexo nada más que como paliativo para una adolescencia difícil hasta descubrir métodos más efectivos y para conocer y comprobar la relación amor-sexo en que creen los alosexuales por la presión social. Lo que me llamaban la atención de otras chicas han sido la personalidad, la curiosidad y la búsqueda de una relación íntima con alguien, un nivel de intimidad tal que se considera un romance.

La asexualidad necesita ser entendida desde el punto de vista neurocientífico, biológico y social para que la gente lo entienda y aunque es un campo para investigar, con las pocas certezas científicas de que la asexualidad existe ya se puede educar en ella. Existen los términos, falta mostrar a la sociedad qué va unido y qué no lo está desde un punto biológico y psicológico y a separar y concretar cada cosa.

Si te preguntan que si te gustan “cosas”, dices que sí porque no está concretado a libros, nadar, el cine, tomar el sol, etc., de la misma manera “sexo” es una palabra comodín demasiado general que se debe concretar. La gente suele pensar que si eres asexual no te gusta el “sexo”, cuando cada uno es un mundo y sí que les estimula algo, a algunas personas les gusta otros placeres que entran igual y a otros que no tienen libido. Lo único que compartimos es que no nos atrae, no nos llama la atención el contacto sexual con otro/a y si hay contacto sexual por parte de algún asexual no es por placer.

Por último, en el tema personal defino la sabiduría en el sentido de que usas el método científico cometes errores, sufres, aprendes y actúas de modo que no sufres más. El sabio es el científico y el filósofo del espíritu y cada uno aprende a su ritmo. Con 24 años he tardado en aprender y ahora con AVEN aún tengo que aprender más sobre las sexualidades que existen y sus comunidades, los conceptos relacionados con sexo, enamoramiento, amor y romance y la necesidad de una educación sexual más amplia.

Mi etiquetación está clara: Asexual heterorromántico, con algo de heteroafectividad un poco y algo de gusto por las chicas inteligentes; ¿Cuál sería la palabra, sapioheterorromanticismo? A veces poner los prefijos y las raíces es complicado. Respeto cualquier sexualidad como todo en la vida porque se hace con ello, e incluso debo confesar admiración por el Playboy por su labor poco conocida en cuanto a lucha de igualdad social y libertad sexual, que sí se ve en algún documental; claro que tiene sus inconvenientes como todo en la vida, nada es perfecto.

Aunque he tenido mi etapa de interés erótico, sirvió para paliar un momento difícil de mi vida en muchos aspectos y hoy en día tengo una experiencia del sexo que sólo tendría un fin: Su empleo en caso de que tuviera una pareja y quisiera tener hijos. Aun teniendo la simbología arromántica temporal y personal del Anillo Azul, no soy ciego ante una posibilidad que me presente en mi vida. Además, que yo tenga el Anillo Azul ahora es como una respuesta a la mezcla amor-sexo que tiene la sociedad y personalmente en España donde falta que la gente se conciencie; si no hay gente que pueda entender mi postura, ¿por qué he de tener un romance que me incomode o se acabe y ambos suframos? Ahora con AVEN nunca se sabe, pero de momento sigo teniéndolo.

Quizá en dos años me gustaría que tuviera una pareja comprensiva y que, aunque siempre puedo hacer el acto sexual para hacerla feliz, preferiría evitarlo. Sólo lo haría si el fin es reproductivo porque me ilusionaría tener hijos, podría llegar a evitarlo dado que la ciencia ha avanzado mucho.

Este pensamiento no es fácil, pero espero poder expresarlo al mundo poco a poco, empezando por salir del armario asexual o poner las cartas ahora que he ha quedado claro lo que soy, a ser aceptado y a resistir ante quien se niega a hacerlo y a realizarme como persona sin que mi identidad sexual sea un obstáculo.