Historia de un asexual prosexual

De AsexualpediA
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Bien, he visto por ahí que escriben a su modo sus experiencias, y sencillamente me ha nacido escribirles lo mío, mi experiencia en cuanto a actividades coitales. Y de cómo el ser asexual no se refiere a ser célibe ni antisexual, que se puede tener una “vida sexual activa” aún sin atracción –e incluso sin excitación- así que me soltaré a contar algo muy privado.


Primero, cabe aclarar que no siento ni atracción sexual –aunque me considero “flexible”, y diría “wtf-asexual” porque a veces creo que me siento atraído sexualmente, pero al final descubro que es mera curiosidad, y ya explicaré el por qué- ni excitación sexual, y no, tampoco soy autosexual. Para mí, todo lo coital, en mi vida, solo cumple la función de llenar curiosidades, nunca he relacionado sexo y amor, para mí nunca fueron de la mano, para mí son cosas diferentes, es decir, puedes tener sexo sin amor y amor sin sexo, en mi mundo no se complementan, no van de la mano.


Ya que muchos de los actos humanos son sexuales, pero no todos coitales, puedo decir que mi primer beso me lo robaron, un chico que gustaba de mí –aunque mis amigos siempre me dijeron “él solo te quiere manosear”, cosa que hasta la fecha mis amigos siguen diciendo de cuanta persona aparece en mi vida, y sí, siempre tienen razón-, lograron taponear la entrada al salón, entre sus amigos – que eran los míos, y nos empujaron, quedando de frente el me besó, en ese entonces yo tenía un comportamiento muy fluido, mis amigos me tomaban como un amigo más, pero, al tener cuerpo femenino, era “un amigo con tetas”, por lo tanto, siempre intentaron agarrarme, a lo que yo respondía con un golpe bajo, así que ya se imaginarán lo que le respondí a dicho chico, el golpe fue tan fuerte que se tiró al piso. Yo no quería ser besade, no lo deseaba, entonces para mí fue una broma cruel. Cabe aclarar que fuera de “El Jorobado de Notre Dame” no vi otra película infantil donde hubiera historias de amor, para mí los besos, los abrazos, el sexo, todo eso no era amor ni era especial, ni se me inculco que la virginidad fuera “algo importante”.


Después de eso, jugué a la botella y volví a besar, siempre me han dicho que lo hago bien, tampoco es algo que me agrade ni necesite, de hecho me genera risa la sensación, pero no me agrada, no me parece cómodo ni tierno ni nada, prefiero los abrazos. Y ahí vino la confusión (eso pasó cuando tenía 11 años, sí, siempre fui un año más chico que el resto de mi curso), estaba por cumplir los trece cuando me atrajo estéticamente un chico (claro, él tenía 25 y yo 12), pero a la vez, fui a un show de comedia para adultos y me atrajo una drag queen (y en mi cabeza fue un “está vestido como mujer PERO es un hombre”, en ese tiempo no tenía conciencia de género ni nada de eso), desde muy peque me habían gustado estéticamente cantantes pop, actrices, pero pensé que eso era normal en todas las mujeres, hasta que, entré a un gimnasio y la instructora, alta, pelirroja y chuby, me hizo sentir “oh, estoy enamorada”. Claro, yo en ese momento sabía que tenía que ser cisgénero, es decir hembra biológica = mujer, entonces, fue un grave conflicto “¿soy lesbiana?”, aunque sabía del término “bisexual”, no lo entendía, así que me asumí como lesbiana, sin embargo tuve novios.


Me fui así hasta los 14, que tuve mi primera novia y di mi primer beso a una mujer, claro, llegue a casa, bien valiente “Mamá, soy bisexual”, eso hizo que mi madre me dejará de hablar por tres días, y que me explicará cómo es que es el coito homosexual, y dije, “ah, no, eso no quiero hacerlo”, y entonces vino una gran pregunta “entonces ¿quiero estar con un chico?” y me resultó shockeante la idea de que me metieran algo a mí por mi cuerpo, pero no me pareció nada mal ser yo quien metiera algo en el cuerpo de alguien más, entonces en mi cabeza llego otra conclusión “tengo que estar solo con mujeres bisexuales y hombres bisexuales” (insisto, ahí no sabía de la cantidad inmensa de grises que hay en el espectro del género).

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Supe que no me había enamorado, cuando llegó “Eternidad” un chico dos años mayor que yo, y estuve ahí, tras él, durante seis años (de los 14 a los 20) , podía tener otras relaciones, tuve novia, novio, pero, él era mi persona especial, con quien yo quería estar, y se lo dije en una frase que hasta la fecha sigo sintiendo que es lo que me pasa con las personas de las que me “arroba-moro” –es decir, con quienes estoy confundido, que no sé si es arrobo o si es amor, de ahí que me guste la etiqueta de wtfromantic- : “Estoy y estaré siempre para ti, como una amiga, como una madre, como tu amante, como tu esposa, como una conocida, como una enemiga incluso , todo lo que tú desees, y si deseas que me vaya de tu vida, lo haré, y si deseas que me quedé, también lo haré”. Porque a mí me importa poco lo que soy en la vida de la otra persona, me importa lo que la otra persona es en mi vida. Logré andar con él a los 16, solo por unos días, ahí supe que ni porque “amé” a la persona puedo estar en una relación, sencillamente no sé qué tengo que hacer como pareja, me gustaría que me dieran un manual, lo cumpliría al pie de la letra por hacer feliz a la otra persona, pero yo me frustro porque no sé ser pareja. Iba saliendo lentamente de mi vida, cuando tuve otro novio, por fin encontré a un chico bisexual, pero él era hipersexual, estaba lejos , y aunque visitaba mi ciudad, era algo superficial y nunca accedió a verme; su familia era de donde yo soy, así que cuando vi a su familia me hice una idea de cómo era él físicamente –en realidad- , en una de sus visitas, él fingió no verme , pero yo sí lo vi, y no, no sentí ni atracción estética, aunque tenía un arrobo amistoso con él, hasta la fecha extraño su amistad, que nunca pude sustituir aunque lo intenté –más adelante contaré de otros dos que vinieron a jugar su papel, él era emo, el otro metalero y el que sigue… bueno, ambas cosas- .


En ese ligar con el chico nuevo y que “Eternidad” salía de mi vida, vino la verdad, “Eternidad” era un casi mitómano, me había inventado que su padre era bígamo, cuando en realidad era un hombre divorciado, también me había dicho que era psicópata y que tendría que estar medicado, pero que se controlaba, eso hizo que me terminará de enamorar, pero al saber que todo era una mentira, preferí alejarme, y “quererlo” en la distancia, por lo que seguí “profundizando” mi relación con el chico nuevo. Ese, hipersexual, quería que le mandará fotos de mi cuerpo, cosa que nunca hice, pero él sí… él me hizo probar mi lado autosexual y descubrí que no siento excitación y que cualquier tipo de penetración me genera dolor… al no conseguir su resultado esperado, me propuso vernos para llevar todo a un plano físico, pero en eso entré a la universidad … y él me puso el cuerno, y yo a él, con otro chico nuevo, y ahí termino todo y mi experimentación de la autosexualidad, también.


Este chico de la universidad, tardó un semestre en “conquistarme”, al final accedí, y tuve una relación abierta por dos años, también era bisexual, aunque jamás me lo aceptó. En su ser bisexual “me puso el cuerno” –que teníamos una relación abierta, pero él pedía fidelidad- con otro chico que también gustaba de mí, ese otro chico, también tuvo otro novio, novio el cual abusó de mí, bien, tener una primera experiencia sexual a través del abuso no es nada bueno, y no, ese abuso no tiene nada que ver con mi asexualidad, porque como pueden leer, siento atracción estética, afectiva, intelectual, o establezco relaciones de noviazgo y cosas parecidas nomas porque sí, sin razón, por lo que el abuso no tuvo que ver, aunque sí detonó algo en mí: ganas de experimentar. Había un pensamiento constante, que si me habían tratado como “puta”, pues lo sería, y que iba a disfrutar de ello, puesto que ningún hombre me podía traumar por haber abusado, claro, mi respuesta “ninfómana” era el modo de sacar el trauma del abuso.


Después de dejar al chico de la universidad, tuve una novia, con la cual experimenté el sexo con una mujer, en un trío, y a la cual “le ponía en cuerno”, con mi mejor amigo, quien era virgen pero accedía a sexo kink y oral, pero, el señor seguía siendo virgen. No sentía ni siquiera atracción física por alguno de los dos, solo los consideraba amigos de copas –sí, a mi novia la consideraba amiga de copas-. Por ahí, en el 2010-2011, descubrí que lo mío no era que estuviera algo mal en mi cuerpo o que no me enamorará y por eso no podía sentir esa atracción sexual desenfrenada por alguien, no, era mi orientación sexual, lo platiqué con mi novia, y ella me tuvo paciencia, ella también se informó, y decidió que estaba bien que yo cediera y que experimentara cuanto quisiera, ahora venía solo la preocupación “bien, no sientes atracción por mí, vamos a buscar si tu falta de excitación tiene que ver con el abuso”, pero, antes del abuso tampoco sucedía. Con esta novia y su permisividad para mi experimentación, pude identificarme y aceptarme como asexual. Y obviamente, después de un tiempo, un semestre, esto terminó.


Seguí teniendo encuentros ocasionales con mi amigo, pero tampoco era bueno, siempre lo hacía por venganza, enojade, o algo así. Hasta que llegó la hora de reencontrarme con mi abusador, y esta vez cedí bajo mi propio riesgo, para al final, descubrir que las serenatas y todas las flores que llegaban a la casa que rentaba, eran de él, mi abusador estaba enamorado de mí (??????), por lo que mi venganza fue “cobrada”, lo humillé sexualmente. Y ahí liberé lo de mi abuso, o al menos comenzó la liberación… y en esto andaba cuando me enamoré por segunda vez, o me confundí, más bien, con un chico cristiano, “Obake”, que dos años atrás comenzó a ser mi mejor amigo, mi confidente, a él le conté todo, lo del abuso, su resultado, mi vida, todo, menos la parte no “hetero” de mí, era mi todo, y él me enamoró a propósito para escalar en un partido político, bien, este chico igual me mintió, fingió haber vivido una adolescencia igual que la mía para enamorarme, fue a conciertos de ska conmigo, cuando a él no le gustaba esa música, y siendo cristiano, rompió sus promesas para salir de fiesta conmigo, se convirtió en mi sueño, estábamos juntos todo el tiempo, él me enseñaba videos de declaraciones, de peticiones de mano, de bodas, me preguntó, en una ocasión que canción quería que bailará de vals en la boda, incluso de hijos, de casa, de perros, de todo eso que una mujer promedio espera, me hizo soñarlo y anhelarlo con él. Ya ahí tenía conocimientos del queer (cuando tenía 21), me sentía identificade, pero, yo estaba dispuesta a dejar todo, mi panafectivdad, mis “problemas de género”, por él y ser la “primera dama perfecta” para ese chico… cuando ¡boom! Le dije “creo que estoy enamorada de ti” y él me rechazó y se alejó de mí… y vino de nuevo la respuesta ninfómana, me fui con un chico, todo bien, y luego con otro, pero quise parar ,y ya no pude, nuevamente, otro abuso… en mi cabeza gritó una voz “tienes que parar y contarle a alguien esto”, me abrí con mi madre y le conté de ambos abusos.

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Terminó la universidad y regresé a mi ciudad natal, en mi ciudad natal soy conocida como una gruopie, porque me ligaba a cantantes, sin llegar a nada, solo me gustaba coquetear, era divertido –otro lado de mi vida- , quise retomar esa vida y ya no pude, me frené … y de paso me desilusione conociendo la verdad de “Obake”, otro mentiroso del que me había “enamorado”, solo me usó para subir, él en realidad es homosexual.


Fui frenando de a poco mi “vida sexual”, cuando llegó un sensei que a través del yoga me demostró que uno puede sentir excitación física –recuerden que para que sea plena tiene que ser mental y física-, y eso me generó dudas, quería estar con él en un “plan sexual”, pero solo por la curiosidad de saber si con él sí podía sentir, por suerte se fue y también su hechizo y descubrí que no era atracción sexual, sino curiosidad –pero bueno, no sé, por esto me considero flexible-.


Luego de que partió Obake, de que la danzaterapia y la musicoterapia sanaron mis abusos, luego de que el sensei se fuera, descubrí que sí, soy MUY prosexual, pero que lo hago por otras razones, venganza, levantar el ego que no son sanas para mí, ni para la persona que “utilizo”, pero que la curiosidad y el ceder por hacer feliz a mi pareja, no suenan tan mal.


No soy célibe, ni tampoco antisexual, sino todo lo contrario, pero eso no me hace menos asexual que el resto, el hecho es que no siento atracción sexual, a lo mucho curiosidad, pero no atracción, me gusta considerarme flexible, porque prefiero que me quedé holgada la etiqueta, a que me apriete… si tengo “ganas” tendré compartamientos coitales, por cualquier razón que quiera, si no, no los tendré, y no elijo a la persona porque me atriaga sexualmente, sino solo por hacerlo y ya. Y eso no me hace “menos asexual”.


Actualmente, estoy confundide por alguien que entra dentro de este espectro tanto el asexual como el arromántico del que formo parte, no puedo contar aún lo que va a pasar, pero, solo sé, que él día en que me di cuenta que esta persona no me corresponderá, no respondí con venganza “ninfómana”, así que puedo dar casi por hecho que los abusos fueron superados, y que ahora puedo responder de otros modos.


Soy tan asexual como tú que estás leyendo esto, independientemente de la parte del espectro en que estés, que tengas o no actividad coital no te quita ni te pone, solo tú sabes tus razones, solo tú te puedes etiquetar y juzgar. Comparto esto para los antis y para quienes confunden el celibato y lo antisexual con la asexualidad, piensa bien ¿te estás limitando? ¿tienes curiosidad? Si te estás limitando, vívete plenamente, solo tienes una vida y no es bueno reprimirte, y si estas en modo curioso ¡experimenta! Solo que no te pongas en riesgo, fuera de eso - y de no lastimar terceros, por favor- sé libre para vivir, somos seres sexuales (desde que tenemos genitales, hasta socialmente el rol de género que desempeñamos), y si lo tuyo te está atrapando, entonces no es TUYO, tienes que ser libre dentro de ti, para poder ser feliz.

¡Gracias por leerme!