He escrito este artículo acerca de la Post-Sexualidad, un concepto que he estado investigando, y quería compartirlo con la comunidad, ya que tiene implicaciones relevantes en cuanto a la sexualidad ACE se refiere, en todas sus dimensiones.
El artículo trata temas de la cultura pop, filosofía, psicología, espiritualidad, Zen y parte de mi experiencia personal. En esta publicación (que voy a subir exactamente igual en las secciones de “Trabajos académicos sobre asexualidad”, “Proyectos de Visibilidad y Educación” y “Filosofía, Política y Ciencia”) os comparto un resumen de todos los apartados. Al final encontraréis un enlace para leer el artículo completo; en el mismo veréis otro enlace donde os podéis descargar el artículo en PDF, por si a alguien le interesa.
Este trabajo propone el concepto de Post-Sexualidad como un marco para comprender experiencias contemporáneas en las que el deseo, la intimidad y la conexión afectiva dejan de organizarse en torno al sexo como eje central. No se trata de ausencia de Eros, ni de negación del cuerpo, sino de una reconfiguración profunda del deseo, donde la sexualidad deja de ser obligatoria, teleológica o identitaria.
El punto de partida es una intuición presente tanto en la cultura contemporánea como en la experiencia humana real: la intimidad no siempre necesita sexo para ser profunda, ética o transformadora. Este desplazamiento aparece de forma clara en la saga Ghost in the Shell, donde los cuerpos cibernéticos ya no median el vínculo a través del acto sexual, sino mediante la conexión directa de las conciencias (ghosts). El deseo no desaparece, pero se transforma en resonancia mental, interdependencia y fusión no posesiva.
Lejos de ser solo ciencia ficción, este paradigma conecta con experiencias humanas reales. En primer lugar, con el espectro ACE (asexual, graysexual, demisexual), donde muchas personas construyen relaciones íntimas y afectivas sin que el sexo sea central. La asexualidad no implica ausencia de libido, sino ausencia —o descentralización— de la atracción sexual hacia otras personas. Esto demuestra que el deseo corporal puede existir sin traducirse necesariamente en sexualidad interpersonal.
En segundo lugar, el texto explora prácticas espirituales (Zen, meditación, ascetismo, sublimación del deseo), donde la energía erótica no se reprime, sino que se desidentifica y se vive como intensidad consciente sin finalidad. En la práctica de Shikantaza (solo sentarse), puede aparecer placer o excitación sin búsqueda, sin fantasía y sin apropiación del yo. El Eros se manifiesta como fenómeno corporal puro, sin convertirse en mandato ni identidad.
En tercer lugar, se analiza el kink y el BDSM ritualizado como vías no normativas de intimidad. En estas prácticas, el cuerpo, el dolor y el límite no funcionan como consumo de placer, sino como lenguaje de confianza, cuidado y presencia. El BDSM aparece aquí no como exceso sexual, sino como una tecnología relacional donde el deseo se vuelve ético, consensuado y consciente.
A partir de estos ejes, el texto propone una definición operativa de post-sexualidad: un marco donde el deseo, la intimidad y la conexión se desplazan más allá del sexo como mediador central, integrando cuerpo, conciencia, ética y —potencialmente— tecnología.
La post-sexualidad no es represión, frialdad ni ausencia de cuerpo. Tampoco es una identidad obligatoria ni una doctrina moral. Es una forma de descentralizar el sexo sin negar el deseo, permitiendo que la intimidad adopte múltiples formas: afectivas, mentales, espirituales o rituales.
El texto incluye, además, como decía antes, una reflexión personal desde una vivencia ACE integrada: asexualidad con libido no dirigida a otros, práctica de autoerotismo consciente y experiencia del placer como fenómeno dentro de Shikantaza. Esta experiencia muestra que la sexualidad puede vivirse sin compulsión, sin narrativa identitaria rígida y sin necesidad de traducirse en sexo interpersonal.
La tesis central es clara: cuando el deseo deja de ser soberano, no desaparece; se vuelve más libre, más preciso y más humano.
El artículo completo desarrolla con rigor filosófico, fenomenológico y experiencial todas estas ideas, incluyendo un símbolo post-sexual, un manifiesto ético y un diálogo profundo entre Zen, fenomenología occidental y filosofía japonesa moderna.
Espero que sea de vuestro interés. Para cualquier duda o comentario podéis preguntarme sin problemas. Aquí os dejo el enlace: https://lotonegrorevista.blogspot.com/2 ... encia.html