Te entiendo perfectamente. Lo que describes es el error del "Show, don't tell": la autora dice que es ace, pero escribe un romance genérico. Me siento igual de estafado cuando la intimidad se describe con los mismos clichés.Aidiki escribió: 21 Febrero 2026, 11:54 A ver, la protagonista del libro se identificaba como asexual, no como demisexual ni otra identidad del espectro en la que sí se pueda sentir esa atracción. Que cada uno tenemos nuestras experiencias, que habrá algún asexual que no le importe liarse con su pareja, y que incluso lo disfruten, no digo yo que no (Por lo que he visto no es lo más frecuente, pero los hay). Pero lo que me molestó es la forma en la que estaba escrita esa escena...es que si coges un libro con una protagonista no asexual, y te pones a comparar, no hay distinciones. Había un trasfondo de atracción en la manera en la que estaba escrito. Después de todo lo que se te ha repetido "es asexual" llegas a esa escena y te sientes estafada. (Y si hubiera más libro para ver cómo se desarrolla su relación romántica, sus diferencias en todos los planos, pues a lo mejor podría...redimirse, explicarse, y yo podría haberme sentido identificada tal vez con algo que pareciese en ella. Hubiera sido muy interesante, pero todo ese potencial a la basura. Porque es que ESO es básicamente el final del libro).
¿Sabes ese dicho tan común entre los escritores de "no lo digas, demuéstralo" ("Show, don't tell"). Pues mi conclusión es que este libro es un ejemplo PERFECTO de contradecir TOTALMENTE esa regla: y venga a decir que es asexual, y a la hora de demostrarlo n a d a.![]()
Y me callo ya, perdón si esto ha sido muy largo, jaja.
Yo también leí otra novela supuestamente asexual de dos hombres (un tema que me atrae), pero el autor no entendía la esencia de los besos: eran asquerosos, me daban ganas de vomitar. Yo nunca escribiría así sobre personas asexuales; detesto los "besos franceses" con lengua, me parecen desagradables. Para mí, un beso es una forma de intimidad especial y autosuficiente, no un preludio ni un sustituto.
Sé que muchos lectores, por su "hiper-consciencia sexual", leerán cosas entre líneas o creerán que oculto algo, pero para mí todo es tal cual lo escribo. No entiendo esas indirectas que la gente se imagina.
Escribo sobre hombres porque, aunque nací mujer, me identifico como una persona no binaria masculina. No me atraen las relaciones H+M; me atrae la estética de las relaciones H+H o entre personas masculinas no binarias. En mi novela, mis protagonistas son muy físicos: besos, abrazos y contacto en la cama son fundamentales, pero sin sexo. Intento que esa cercanía se sienta auténtica por sí misma, aunque entiendo que para algunos pueda ser "demasiado".