Breve historia de una exsombra

Autor: PsicoClown

Mi nombre es Walter, tengo 29 años y nací en Buenos Aires (Argentina) pero llevo viviendo en Málaga desde el 2004. Prácticamente a eso se puede reducir mi historia, a una vida de fantasma. Siempre pensé que algo había mal en mi, yo me decía a mí mismo que había algo roto en mi interior porque no podía entender porque no podía sentir hacia otra persona, en mi caso, hacia otras mujeres lo que veía que sentían los demás. Ese deseo sexual casi permanente, que parecía que si no estaban con una mujer explotarían.

Yo nunca sentí eso, cuando era un adolescente y veía a mis amigos en Buenos Aires con sus novias, tan enamorados, tan… fogosos sexualmente yo me sentía como un maldito extraterrestre. No tenía ninguna apetito sexual, no sentía esa atracción hacia las mujeres y eso me mataba porque realmente pensaba que había algo mal en mí y sobre todo porque no conocía a nadie que se sintiese como yo.

Continuar leyendo

¿Qué quieres decir con “sexo”?

¿Qué quieres decir con “sexo”?

Preguntas acerca de lo sexualmente no específico

Reconociendo la falta de atracción sexual

Creo que la gente debería hablar más sobre sexo. No, déjame reformular la frase. Me arrepiento de no haber empezado a hablar más sobre sexo en el pasado. Muchos asuntos se habrían aclarado antes. O no. Quizás no estaba preparada para ello.

La primera vez que me encontré con el término “asexual” y con la comunidad asexual online, fui reacia a considerarme asexual. Estaba demasiado mentalizada de que había algo malo con “aquella gente”, que simplemente eran inmaduros, especialmente después de leer algunos posts de adolescentes que simplemente parecían temer a la poderosa y desconocida experiencia sexual; temían crecer. Por aquel entonces me planteaba seriamente considerarme bisexual. Sólo unos meses después volví a AVEN, habiéndome plantado cara a mí misma y habiendo abandonado más ideas preconcebidas. Y pude leerlo con nuevos ojos, y reírme con la alegría de ver mis experiencias descritas, con la alegría de no estar sóla.

Continuar leyendo

Descubrimiento

Si bien hace bastante tiempo que escuché el término (hace unos 3 o 4 años al menos), no me reconocía cual tal en un principio, pero siempre me llamo la atención, desde el primer momento que lo escuché.

Cuando leí sobre ello luego no quise saber mucho más, ya desencajaba con el resto de la gente y sentía que esto me haría desencajar aun más, pero nunca tuve en claro si algo me gustaba, no disfrutaba ningún contacto de índole sexual, y las mujeres y hombres me daban lo mismo, por un tiempo solo decía que no me importaba el genero. Luego me di cuenta que no me importaba en lo absoluto.

Continuar leyendo

Yo alguna vez había leído una nota en una revista, pero, como casi siempre, desinformaba mas de lo que informaba

Mi psicóloga fue la primera que me habló de la asexualidad, cuando yo tenía 27 años (PARÉNTESIS, antes de ella tuve al menos 5 psicologos que nunca me sirvieron para nada, ya que siempre trataron de identificar alguna represión, patología o vivencia traumática oculta, cuando nada de eso aplica en mi caso). Yo alguna vez había leído una nota en una revista, pero, como casi siempre, desinformaba mas de lo que informaba y no me identifiqué.

Continuar leyendo

Completamente sola

Desearía poder resumir una vida de soledad, para no cansar al lector con el palabreo insulso, pero no tengo opción. Cuando era pequeña veía las parejas y me parecían indignas, la forma en la que se acariciaban en público, algo repugnante, una vez lastime a mi vecina tirándole el mando del play en la cabeza, le di un beso para resarcir el daño en frente de mi mamá, ese día entendí que lo que había hecho estaba mal, mi mamá no me dejo ver más a mi amiga, tenía seis años.

Cuando era adolescente tuve muchos novios y novias, de algunos llegue a enamorarme profundamente, les escribía, no los sacaba de mi cabeza, pero tan pronto me tocaban sentía el horror, puro y frío miedo, muchas veces me largaba a llorar, no podía hablar o moverme, solo podía ver caer los borbotones de lagrimas y gemir como histérica, ellos claramente paraban al instante, se veían preocupados, pero tan pronto entendían que había algo mal conmigo, se alejaban, sin excepción, así tuve 7 novios y 3 novias hasta mis 17 años, ahí conocí al amor de mi vida, el tipo triste de aspecto desarreglado, demasiado deprimido como para intentar ayudarme. Estábamos realmente conectados, parecíamos hermanos lo sabíamos todo el uno del otro incluso qué pensábamos, un día le mencioné el pánico que tenia a tener relaciones sexuales, al ser igual que yo pensé ingenuamente que quizá podría comprenderme.

Continuar leyendo