Artículo: Asexuales, la atracción 'amputada'

De AsexualpediA
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Escrito por Beatriz G. Portalatín para el diario El mundo 21/01/2015

  • El 1% de los jóvenes no siente atracción ni por hombres ni por mujeres
  • No rechazan el sexo ni tienen aversión hacia él
  • La asexualidad también se ha constatado en animales
  • No tiene nada que ver con fobias o episodios traumáticos


El mundo está lleno de ejemplos, pero la palabra produce todavía distancia, desconocimiento e, incluso, cierta desconfianza. La asexualidad no es algo nuevo, ni tampoco una moda que se quiera implantar ahora. La asexualidad existe y ha existido desde siempre. Incluso, se dice que dentro del mundo animal, hay seres asexuales. También dentro de la literatura y el arte, donde el propio Gabriel García Marquez retrató en su Cien años de soledad a Remedios, un personaje incapaz de sentir atracción por nadie. Y existe también, según estudios publicados, en el 1% de la población mundial.

Un 1% de personas en el mundo son asexuales, o lo que es lo mismo, un 1% de personas en todo el mundo no siente atracción sexual ni hacia hombres ni hacia mujeres. ¿Significa eso que eligen vivir sin sexo? ¿Qué tienen aversión o rechazo hacia él? Absolutamente, no. Y es algo que María García, una chica asexual de 25 años y miembro de AVENes (Red para la educación y la visibilidad de la asexualidad para personas hispanohablantes) quiere dejar claro: "Hay personas que sí tienen deseo sexual pero que, por equis razones en su vida, están en periodos de bajo deseo y no quieren tener relaciones. Pero la asexualidad -explica- es una orientación sexual y, en la mayoría de los casos, los que nos calificamos como asexuales, lo somos desde que éramos niños".

El 11,6% entre 15 y 29 años no ha tenido sexo

Según el último Informe de Juventud, de 2012, el 11,6% de los jóvenes entre 15 y 29 años no ha tenido relaciones sexuales de ningún tipo. Aquí podría incluirse ese 1%. Sin embargo, existen algunas excepciones. "Ser asexual no es ser un célibe", aclara Montse, coordinadora de asexualidad en la asociación El Príncipe Lila. Un célibe no tiene relaciones sexuales porque no quiere o su religión se lo prohíbe. Tampoco tiene que ver con ser antisexual (estar en contra del sexo por verlo algo malo o sucio). En contra de lo que se pueda pensar, los asexuales sí pueden tener impulso sexual, y pueden incluso masturbarse. Una cosa es atracción sexual hacia alguien, aclara María, y otra el impulso como tal: "Puedes tenerlo [el impulso sexual], pero no encuentras a una persona que te atraiga sexualmente, que te ponga. Cuando ves a una persona, no piensas en acostarte con ella. Por otro lado, está el deseo sexual, que es querer tener sexo (aunque hay varias definiciones). Uno puede querer tener sexo con alguien por diferentes motivos, distintos a la atracción sexual. Por ejemplo, por curiosidad. O también por la sensación que se produce por la fricción genital".

"Un asexual sí puede tener sexo -confirma Montse-, aunque la frecuencia y necesidad no es la misma que la de otra persona". Es importante también diferenciar entre estética y sexualidad. Una falta de atracción sexual no implica una falta de atracción estética. "Un asexual te puede decir si alguien es guapo, pero no le pone nadie. Y ésta es la diferencia entre un asexual y un célibe o antisexual, que sí pueden sentir atracción, aunque por equis motivos deciden no responder a ella", expone Diana, una joven de 26 años.

Paralelismo con la comida

Nuria Jorba, psicóloga, sexóloga, especialista en coaching sexual y directora del centro que lleva su nombre, en Barcelona, hace un paralelismo con la comida. "Hay veces que comes por desconectar o por aburrimiento. Pero no realmente porque tengas hambre o porque sientas ese componente de placer que te da la comida". Aquí pasa lo mismo, hay personas asexuales que pueden masturbarse, por saciar la ansiedad, simplemente. Incluso los hay que tienen parejas que sí son sexuales y no les importa tener sexo para complacerles. No lo rechazan, sólo que no tienen la necesidad ni esa atracción sexual que se supone que debe haber en las relaciones de pareja.

La asexualidad, por tanto, es completamente diferente a las personas que durante un momento de su vida tienen bajo deseo sexual y rechazan o eliminan de su vida el sexo y las relaciones. Por ejemplo, hay personas que han tenido una experiencia traumática y han desarrollado ciertas fobias. O casos en los que el componente religioso y/o cultural cobran un papel destacado.

El principal problema del desconocimiento de la asexualidad es la falta de visibilidad. O "la falta de comprensión", dice Anna, de 19 años, que como tantas otras personas descubrieron la palabra "asexual" por Internet y se sintió enseguida identificada.

Descubrir la orientación sexual por internet

Lo mismo le pasó a Diana, que descubrió que era asexual con 19 años, cuando rastreando por Internet se encontró con la palabra que la definía. Esta falta de visibilidad se equipara a la homosexualidad de hace 50 años, una orientación castigada durante mucho siglos y que por fortuna ha conseguido salir del armario.

Personas como Lucia Lietsi o el antropólogo y editor Javier León Gómez han tenido mucha culpa de que la asexualidad se conozca un poco más a través de sus publicaciones, han hecho que mucha gente se sintiera "aliviada" y, sobre todo, comprendida. Javier escribió el libro 'Asexualidad ¿Se puede vivir sin sexo?' con una idea clara: "Fue tal el alivio que experimenté cuando descubrí que era asexual que sentí la urgente necesidad de compartirlo". "La asexualidad siempre ha existido -dice-, pero supongo que no es fácil ni para nosotros reconocer que no sentimos el sexo como los demás".

"Imagina cómo se puede sentir un adolescente que no siente la necesidad de experimentar sexualmente con nadie y que, además, cree que tiene que encajar en alguna de las orientaciones sexuales conocidas", reflexiona Lucía, autora del famoso libro 'Diario de una asexual'.

Para ella, el camino no fue fácil, pero al final, consiguió ver luz en la oscuridad del túnel. ¿La solución? Aceptarse tal cual era. «Me torturé durante muchos años tratando de buscar a alguien que me despertase ese deseo y no me importaba que fuese hombre o mujer. Después de años y de muchas experiencias fallidas, decidí aceptarme como soy. Poco después, descubrí en internet la asexualidad y, justo ese día, acabaron mis conflictos», confiesa.

Otras formas de intimidad

En estas personas hay componentes que ocupan un lugar más importante en sus vidas, ya que por el sexo sienten escaso o nulo interés. "La atracción de la gente sexual tiende a incluir el deseo de tener sexo, mientras que los deseos de los asexuales tienden hacia otras formas de intimidad", expone Aura Marqués, psicóloga general sanitaria y directora de la consulta Psicología Viva. Por ello, la amistad, la personalidad, la vida interior de las personas adquieren un valor más importante. Y es que muchos asexuales no hacen una conexión entre amor y sexo, pero sí sienten que pueden expresar su afecto. Es decir, "sentir, expresar amor y sentir intimidad sin ninguna actividad sexual", detalla esta especialista en Psicología.

Dentro de esta orientación sexual, como la definen muchos, existen multitud de claficaciones y de variantes. "Entre las personas asexuales también hay diferentes categorías: las que no tienen deseo sexual pero sí atracción afectiva o romántica, por ejemplo, o las que no sienten ni deseo sexual ni romántico", explica Carme Sánchez, psicóloga clínica y codirectora del Instituto de Sexología de Barcelona.

El caso de Javier es el primero. Él comparte su vida con otra persona que no se considera asexual. Sin embargo, según relata su propia pareja en el prólogo de su libro, "el amor es algo mucho más amplio que el sexo y se puede vivir lleno de amor sin necesidad de tener distintas prácticas sexuales". Otra forma de sentir, "otra forma de vivir", como define la experta en sexología Nuria Jorbá. "Los asexuales somos gente normal -concluye Javier León- y sentimos las mismas necesidades afectivas que los demás. Nuestro único hándicap es que no sentimos deseo sexual".

FOBIAS

En situaciones traumáticas como casos de violaciones o malos tratos, la víctima puede llegar a negar el sexo, incluso en ocasiones a rechazar su propio cuerpo. Por ejemplo, en el caso de abusos sexuales en la infancia, pueden pasar fundamentalmente, dos cosas: reaccionan con un total rechazo al sexo o con promiscuidad (hay quienes harán girar su vida en torno al sexo, cayendo incluso en conductas de riesgo). En estos casos, es importante hacer una buena intervención psicológica, que fundamentalmente, se se trata en volver a recuperar la confianza.

CULTURA

En países como Japón, se está volviendo muy común el síndrome del celibato. Según una encuesta publicada en 2013, entre los jóvenes de entre 18 y 24 años, el 45% de las mujeres y el 30% de los hombres no están interesados en el sexo. Uno de los motivos que toma fuerza, según explica Carme Sánchez, es el descenso en el índice de natalidad. Las mujeres ya no quieren tener hijos porque implica, en la mayoría de los casos, tener que dejar su puesto de trabajo y dedicarse sólo a ser madres. Y las mujeres ya no quieren ese papel.

RELIGIÓN

Muchos jóvenes, por cuestiones morales y/o religiosas, deciden llegar vírgenes al matrimonio. Pero también en esto hay ciertas variantes: hay quienes llegan vírgenes al matrimonio en lo que a coito se refiere y otros, en cambio, sin haber tenido contacto alguno con el sexo. De hecho, los datos pueden verse reflejados en el 'Informe de Juventud' de 2012: el 11,6% de los jóvenes entre 15 y 29 años no ha tenido relaciones sexuales de ningún tipo, pero el 6% sí han experimentado relaciones, aunque sin penetración.


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