Investigaciones relacionadas con la asexualidad

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Aunque los investigadores de la sexualidad humana han sabido sobre la asexualidad por lo menos desde la década de 1940, poco se ha investigado.

La mayor parte de esto ha sido reciente y cada vez hay más interés en el tema.

Previsión de la asexualidad en teorías tempranas

Alfred Kinsey, el padre de la sexología, estaba al tanto de un elemento asexual en la población pero hizo poco para investigarlo.

Su escala de Kinsey consistía en un único eje tendido entre la heterosexualidad y la homosexualidad con la bisexualidad entre ellas y en consecuencia no dejó lugar para la asexualidad. En los Informes de Kinsey de 1948 y 1953, los sujetos fueron escalados de "0" (completamente heterosexual) a "6" (completamente homosexual) pero una categoría separada "X" fue creada para los que no tenían "ningún contacto o reacciones socio-sexuales." Él etiquetó el 1.5% de la población adulta masculina como "X".

En Comportamiento sexual en la mujer humana (Sexual Behavior in the Human Female), explicó más allá la categoría como personas que "no responden eróticamente ni a estímulos heterosexuales ni homosexuales ni tienen encuentros físicos de público conocimiento con individuos de ningún sexo en los que haya evidencia de cualquier respuesta." A los siguientes porcentajes de la población se les asignó "X":

  • Mujeres NO casadas = 14-19%
  • Mujeres casadas = 1-3%
  • Previamente mujeres casadas = 5-8%
  • Hombres NO casados = 3-4%
  • Hombres casados = 0%
  • Previamente hombres casados= 1-2%


Estas primeras investigaciones de la asexualidad se basaron en la presumible existencia de una demografía asexual, inferida de un nuevo entendimiento de la variabilidad sexual humana traídas por los investigadores como el Dr. Alfred Kinsey.

En 1977 un artículo titulado: Mujeres asexuales y autoeróticas: Dos grupos invisibles (Asexual and Autoerotic Women: Two Invisible Groups), de Mara T. Johnson, pudo proveer la primera conjetura de este tipo. Johnson define a los asexuales como aquellos hombres y mujeres "quienes, a pesar de la condición física o emocional, la Historia sexual del momento y el estatus marital o la orientación ideológica, parecen preferir no dedicarse a la actividad sexual". Ella contrasta las mujeres autoeróticas con las asexuales: "La mujer asexual...no tienen deseos sexuales en absoluto [pero] la autoerótica... reconoce ese tipo de deseos pero prefiere satisfacerlos sola." Las pruebas de Johnson son en su mayoría cartas al director encontradas en revistas de mujeres. Ella las retrata como invisibles, "oprimidas por un consenso de que son inexistentes" y son dejadas detrás tanto de la revolución sexual como del movimiento feminista. La sociedad o bien ignora o niega su existencia o insiste en que deben ser ascéticas por razones religiosas, neuróticas o asexuales por razones politicas.

En un estudio publicado en 1979 en Avances en el estudio del afecto vol. 5 (Advances in the Study of Affect vol. 5) y en otro artículo que usó los mismos datos publicado en 1980 en el Periódico de personalidad y psicología social (Journal of Personality and Social Psychology), Michael D. Storms de la Universidad de Kansas esbozó su propia reinvención de la Escala de Kinsey. Mientras Kinsey midió la orientación en una combinación real del comportamiento y las fantasías sexuales y el erotismo, Storms sólo usó la fantasía y el erotismo. Storms, sin embargo, situó las tendencias del heteroerotismo y el homoerotismo en ejes separados en lugar de en dos extremos de una única estala. Esto perimite una distinción entre bisexualidad (exhibiendo tanto el hetero como el homoerotimso en grados comparables a los hetero y homosexuales, respectivamente) y asexualidad (exhibiendo un nivel de homoerotismo comparable a un heterosexual y un nivel de heteroerotismo comparable con un hmosexual, es decir, poco o ninguno). Storms conjeturó que muchos investigadores que siguieron el modelo de Kinsey pudieron categorizar mal sujetos asexuales como bisexuales ya que ambos fueron simplemente definidos como una carencia de preferencia por el género en las parejas sexuales.


Datos empíricos

El primer estudio que dio informacioń sobre asexuales fue publicado en 1983 por Paula Nurius, sobre relaciones entre la orientación sexual y la salud mental. A diferencia de estudios previos en la materia, ella usó un modelo bidimensional para la orientación sexual. A 689 sujetos - la mayoría de los cuales fueron estudiantes que daban clases de psicología o sociología en varias universidades de Estados Unidos - les hicieron varias encuestas, incluyendo cuatro escalas clínicas de bienestar y una encuesta que preguntaba cómo de frecuentemente se involucraban en varias actividades sexuales y cómo de a menudo a ellos/as les gustaba involucrarse en ellas. Basado en los resultados, a los que respondieron se les dio una calificación oscilando entre 0-100 para el heteroerotismo a para el homoerotismo. A los encuestados calificados con menos de 10 en ambos fueron etiquetados como "asexuales". Esto consistía en un 5% en hombres y en un 10% en mujeres. Los resultados mostraron que los asexuales tenían de alguna manera más probabilidad de tener autoestima baja y más probabilidad de estar deprimidos que los de otras orientaciones sexuales. Además, los asexuales reportaron mucha menor frecuencia y frecuencia deseada por la variedad de las actividades sexuales incluyendo tener varios compañeros, actividades sexuales anales, tener encuentros sexuales en una variedad de localizaciones y actividades autoeróticas.

Datos empíricos más a fondo sobre la demografía sexual aparecieron en 1994, cuando el equipo de investigadores en Reino Unido llevó a cabo una encuesta amplia de 18.876 residentes británicos, incentivada por la necesidad de información sexual en el despertar de la epidemia de SIDA. La encuesta incluyó una pregunta sobre la atracción sexual, a la que un significante 1% de los encuestados respondieron que ellos "no se habían sentido nunca sexualmente atraídos hacia nadie en absoluto".

Este fenómeno fue aprovechado por el investigador de la asexualidad canadiense Anthony F. Bogaert, quien exploró la demografía en una serie de estudios.El 1% de la estadística de la encuesta del Reino Unido es una de las más frecuentemente citadas como la posible incidencia de la asexualidad en la población general aunque debería ser considerado muy tentativo. Asumiendo que esta estadística contuviera la verdad, la población asexual mundial se colocaría en más de 75 millones.


El instituto Kinsey patrocinó otra pequeña encuesta sobre el tema en 2007, la que encontró que los que se autoidentificaban como asexuales "reportaban significativamente menos deseo por sexo con una pareja, menor excitación sexual y menor emoción sexual pero no no diferían consistentemente de los no-asexuales en su calificación de inhibición sexual o su deseo de masturbarse. Esto contradice los hallazgos del estudio de 1983.

¿Es la asexualidad patogénica o una variante normal?

Hay un desacuerdo entre los científicos en cuanto a si la asexualidad debe siempre mostrar la evidencia de un desorden o puede ser correctamente considerada como dentro del rango normal. De acuerdo con las concepciones psiquiátricas actuales, una persona sin deseo sexual puede ser diagnosticada con desorden de deseo sexual hipoactivo (F52.0 en ICD-10, “carencia o pérdida del deseo sexual”) o desorden de aversión sexual (F52.1).

No fue hasta bastante recientemente que las suposiciones de este enfoque han sido seriamente puestas en juicio: "¿Está la baja o ausencia de deseo sexual necesariamente asociada con la patología?" De acuerdo con DSM-IV, hacer el diagnóstico del trastorno de aversión sexual presupone la presencia de malestar acusado o dificultades interpersonales causadas ​​por la perturbación. Pero la mayoría de los asexuales no sufren de la ausencia del impulso sexual (parte de los asexuales sí que tienen impulso sexual). Este hecho permite a Anthony F. Bogaert concluye que el término asexualidad no debería necesariamente ser usado para describir un estado patológico o de salud comprometida: "¿Sabes qué?, este chico nunca ha tenido sexo y parece lo suficientemente feliz - quizás si yo tengo sexo sólo tres veces en un mes también estoy bien" [1]. Actualmente, la evidencia no sugiere que la cognición y los comportamientos asociados con la asexualidad necesariamente sean una señal de un problema. Investigaciones especiales muestran que no hay tasas mayores de psicopatología entre los asexuales. Sin embargo, un subconjunto podría encajar con los criterios para el trastorno esquizoide de la personalidad. Algunos hallazgos experimentales desafían la opinión de que la asexualidad debe caracterizarse como una disfunción sexual.

Estudios en animales

Aunque las comparaciones con la sexualidad no humana son problemáticos, una serie de estudios realizados sobre las preferencias de apareamiento de los carneros en la Estación Experimental de Ovejas de Estados Unidos en Dubois, Idaho a partir de 2001 encontró que alrededor del 2% al 3% de los animales estudiados no tenían aparente interés en aparearse con ningún sexo. Los investigadores clasificaron estos animales como asexuales pero, de otra manera, los encontraron sanos sin diferencias registradas en los niveles hormonales.


Investigaciones recientes de Lori Brotto

Atención: Esto está relatado según el resumen dado por Morag Yule, colaboradora en estas investigaciones, en una conferencia en Toronto en 2014. La información precisa y exacta de los estudios se puede encontrar aquí: [2]

Investigaciones realizadas entre 2007 y 2014, en el Laboratorio de la Salud Sexual de la Universidad de British Columbia.

El primer estudio fue sobre la excitación en la mujer asexual. Un total de 38 mujeres entre las edades de 19 y 55 años participaron en este estudio (10 heterosexuales, 10 bisexuales, 11 homosexuales y 7 asexuales). Llevaron a las mujeres a su laboratorio y les mostraron películas eróticas y midieron su excitación sexual. Usaron la fotopletismografía vaginal que es como un pequeño tampón que se auto-inserta en la vagina y mide el cambio en el flujo sanguíneo mientras se visualiza la película erótica. Estas mujeres tuvieron el mismo incremento en la excitación sexual fisiológica que las heterosexuales, homosexuales y bisexuales. Esto les llevó a la conclusión de que la asexualidad no es un trastorno de la excitación sexual y entra dentro de nuestro concepto de orientación sexual. Cuando se les preguntó a las mujeres asexuales si se habían sentido atraídas sexualmente hacia las personas de las películas o si ellas se habían sentido sexualmente atractivas mientras veían las películas eróticas, la respuesta fue que no. Su cuerpo responde como un reflejo pero su cerebro no. Esto se publicó en "Archives of Sexual Behavior" (Archivos del comportamiento sexual) en 2011.

El siguiente estudio que realizaron fue sobre marcadores biológicos de la asexualidad. Hay evidencia en la literatura sobre orientación sexual de que hay algunos indicadores de testosterona prenatal, así hombres gays son más propensos a ser no-diestros que los hombres heterosexuales, esto es, ambidiestros o zurdos en cuanto a las manos. Y esto se piensa que es uno de los indicadores de las hormonas prenatales. Encontraron que los asexuales son mucho más propensos a ser no-diestros que los hombres y las mujeres homosexuales y heterosexuales. Un 28% de los varones asexuales (con una muestra de 59 hombres asexuales) eran zurdos comparado con el 11% de los alosexuales. Es una gran diferencia en opinión de las investigadoras y un indicador de que podrían haber nacido así. En cuanto a ser el hermano mayor, los asexuales tienen menos hermanos mayores que los alosexuales. Según las investigadoras, hay algunas teorías sobre hipótesis materno-inmunes y cómo esto influye en el medio ambiente prenatal.

Además realizaron un par de preguntas en las que encontraron que los asexuales eran mucho más propensos a no haber tenido nunca fantasías sexuales que los alosexuales. La muestra de asexuales fue de 532 personas, la de personas con bajo deseo sexual de 76 personas, las que tenían un transtorno de deseo sexual hipoactivo: 87 personas y 186 de otros. Todas las personas alosexuales a las que les preguntaron habían tenido fantasías en algún momento. El 40% de los asexuales consultados dijeron que nunca. Un 11% de asexuales dijeron que sus fantasías no envolvían a otras personas y básicamente ningún alosexual dijo eso. Percibieron que los asexuales tienen patrones de fantasías sexuales diferentes a otros grupos, incluidos aquellos con problemáticas de deseo sexual y esto es una diferencia entre los asexuales y aquellas personas con disfunciones sexuales.

Más investigaciones

  • Investigación existente sobre asexualidad, una bibliografía bastante completa incluyendo artículos, capítulos de libros y documentos de conferencias que son o bien sobre la asexualidad o que incluyen la asexualidad, que encuentran en la página web 'Exploraciones asexuales'.

Referencias

Para más detalle y situar cada referencia respecto a las afirmaciones pinche aquí.

↑ Kinsey, Alfred C. (1948). Sexual Behavior in the Human Male. W.B. Saunders. ISBN 0-253-33412-8.

↑ Kinsey, Alfred C. (1953). Sexual Behavior in the Human Female. W. B. Saunders ISBN 025333411X,

↑ "Asexual and Autoerotic Women: Two Invisible Groups" found in ed. Gochros, H.L.; J.S. Gochros (1977). The Sexually Oppressed. Associated Press. ISBN 9780809619153

↑ Storms, Michael D. (1979). "Sexual Orientation and Self-Perception." ed. Pliner, Patricia et al. Advances in the Study of Communication and Affect. Volume 5: Perception of Emotion is Self and Others Plenum Press

↑ Storms, Michael D. (1980). "Theories of Sexual Orientation". Journal of Personality and Social Psychology 38: 783-792.

↑ Nurius, Paula "Mental Health Implications of Sexual Orientation" The Journal of Sex Research 19 (2) pp.119-136

↑ Wellings, K. (1994). Sexual Behaviour in Britain: The National Survey of Sexual Attitudes and Lifestyles. Penguin Books.

↑ Bogaert, Anthony F. (2004). "Asexuality: prevalence and associated factors in a national probability sample". Journal of Sex Research 41 (3): 281 Retrieved on 31 August, 2007.

↑ Bogaert, Anthony F. (2006). "Toward a conceptual understanding of asexuality". Review of General Psychology 10 (3): 241-250 Retrieved on 31 August, 2007.

↑ Prause, Nicole; Cynthia A. Graham (August 2004). "Asexuality: Classification and Characterization". Archives of Sexual Behavior 36: 341-356 Retrieved on 31 August, 2007.

↑ Prof. Jaroslav Petr, DrSc. Nová sexuální orientace: nezájem (A new sexual orientation: indifference) // 21.století (the 21th century, a Czech journal), 17.12.2004

↑ Cited from: Harris, Lynn (26 May 2005). "Asexual and proud!". Salon.com.

↑ Lori A. Brotto, Gail Knudson, Jess Inskip, Katherine Rhodes, Yvonne Erskine. “Asexuality: A Mixed-Methods Approach” // Arch Sex Behav, vol. 39, no. 3, pp. 599-618, 2010. doi: 10.1007/s10508-008-9434-x

↑ Lori A. BrottoMorag, Morag A. Yule. “Physiological and Subjective Sexual Arousal in Self-Identified Asexual Women” // Arch Sex Behav, vol. 40, no. 4, pp. 699-712, 2011. doi: 10.1007/s10508-010-9671-7

↑ Roselli, Charles A. (2002). "Relationship of serum testosterone concentrations to mate preferences in rams". Biology of Reproduction 67: 263-268 Retrieved on 31 August, 2007.

↑ Stellflug, J.N. (2006)."Comparison of cortisol, luteinizing hormone, and testosterone responses to a defined stressor in sexually inactive rams and sexually active female-oriented and male-oriented rams" Journal of Animal Science 84: 1520-1525 Retrieved on 31 August, 2007.